Y aseguró: "De ninguna manera estoy pensando en irme del país, mi foco está en la UIF. El gobierno no nos ha soltado la mano en la manera que muestra el periodista porque nunca nos la dio. El gobierno nos dejó operar libremente, esto nunca había ocurrido en Argentina".
"No le tenemos miedo a nada porque hemos hecho todo en el marco de la legalidad, fue nuestro impulso el que permitió nombrar a Hezbollah organización terrorista a mediados de este año. Acá no hubo ningún tipo de persecución, hemos investigado a fondo", continuó.
Y fustigó: "Nosotros hemos trabajado con imparcialidad, hemos sido la primer gestión de la UIF en juzgar a un presidente en ejercicio. En la causa 'Cuadernos' la UIF pidió la imputación por lavado de activos. No se puede comparar la situación de estos 4 años de este gobierno con los 12 del gobierno anterior donde como surge de los autos judiciales el gobierno estuvo en manos de una asociación ilícita que saqueó al Estado".
Cabe recordar que, más temprano, Bullrich había hecho lo propio: "No lo podía creer cuando lo leí. Sinceramente, que diga que me voy del país y que tengo miedo... Estoy en plena tarea, hablo todos los días con el presidente... No sé de dónde salió esa información pero, evidentemente, alguien habló con Walter para que diga una cosa así porque no creo que salga de su propia imaginación".
Anoche, la versión web del diario Clarín irrumpió con rumores sobre una interna en Casa Rosada: "Tres funcionarios obligados a pensar en irse a vivir a otro país. Laura Alonso de la Oficina Anticorrupción, Mariano Federici de la Unidad de Información Financiera y Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, gestionaron contra ex funcionarios K, empresarios y narcos. Pero ahora sienten que el Gobierno les soltó la mano", disparó con un título y copete.
Según el medio, "tres funcionarios que fueron claves para Mauricio Macri no descartan dejar el país si gana la oposición, bajo el argumento de que sus vidas corren peligro por el rol que tuvieron durante estos más de tres años. A los tres los une un sinsabor: se sienten decepcionados. Aseguran que el Gobierno les soltó la mano y que nadie los llamó después del fatídico 11 de agosto de las PASO, para darles tranquilidad. Para peor, están convencidos que a partir del 10 de diciembre, si Macri se va a la casa, habrá una embestida hacia ellos desde los sectores con quienes “se metieron”, judicialmente, en sus respectivas gestiones".