"La restricción del horario nocturno sirve si es desde las 20hs. No sirve desde las 24hs, no mueve el amperímetro", agregó.
Y remarcó: "no podemos pasarnos 3 semanas discutiendo, sino vamos a tener 45.000 casos y volver de esos números es muy difícil".
"Ya tenemos que hacer algo. Sino después es muy difícil pararlo", alertó el asesor presidencial.
Orduna consideró que "las restricciones tienen que ser por tiempo limitado, por ejemplo, de dos semanas", observó y mencionó que "ayer en el Hospital Muñiz había una cama de terapia y es la nave insignia de la ciudad de Buenos Aires".
Sobre las medidas que prepara el Gobierno, aseguró: "No podemos retrasar la decisión: tiene que haber una restricción fuerte de circulación durante el día también".
"En el transporte se relajaron todos los controles", advirtió Orduna y se refirió a la modalidad que rige en los colegios para mantener el sistema educativo en funcionamiento: "Si hay acuerdo en mantener la presencialidad escolar hay que modificar todo lo otro. Los niños no se pueden juntar luego fuera de la escuela", completó.
Dubin añadió que "no hay medidas de parte del Gobierno y el comportamiento social parece ignorar que estamos en el peor momento de la pandemia".
"Ya éramos pocos intensivistas, muchos se enfermaron, otros murieron, no nos tomamos vacaciones", explicó e insistió en alertar sobre el cansancio: "La fatiga impacta en nuestro rendimiento en la terapia intensiva".
El cansancio por el trabajo continuo de los médicos durante la pandemia afecta a "una disminución del rendimiento de los trabajadores de terapia intensiva" e "impacta en el aumento de la mortalidad", agregó Dubin y resaltó que "es muy difícil hoy conseguir una cama de terapia intensiva".
"Lograr una internación en el sistema privado es una quimera", agregó al tiempo que destacó que " hay que empezar a cerrar cosas para limitar la velocidad de contagios".
"Estamos en la cornisa de una catástrofe sanitaria sin precedentes", ilustró el intensivista.