En ese marco, y dado los movimientos de los últimos días del Gobierno, se puede entender la influencia que sobre esta "mudanza" hizo la inflación como una topadora que arrasó con cualquier mérito no económicos que pudo tener el oficialismo. Llámese política de seguridad, buenos (o "mejores") modales institucionales, o como se quiera, algunos tuvo y ellos siguen dando buenos resultados en las encuestas, sin embargo, no pasan de ser accesorios a la política económica.
Peor aún es que ese manto que cubre los "méritos accesorios", borra también los peores aspectos de la gestión de la exmandataria Cristina. Y ello si que un punto preocupante para la Rosada, que apuesta fuerte a la "grieta".
Ocurre, además que los votantes que no perteneces ni a un lado ni a otro de la grieta tiene su voto por completo atado a su situación material inmediata.
En ese marco, se dieron los movimiento de la semana pasada: el primero, el cambiario, para por una parte, moderar el dólar para impedir el traslado de movimientos devaluatorios a la inflación, que influye tanto en la conducta del votante, y por otro, mostrarle al mercado que la eventual dolarización de una postulación de Cristina puede ser contrarrestada.
Por otra parte, las medidas como los créditos Argenta, o la eliminación de la tasa que autoriza el Banco Central para las pymes que depositan efectivo en los bancos, o el plan de pagos para que las sociedades puedan cumplir con la AFIP.
Por último, el tema de las tarifas y los precios que fue además como un placebo para los radicales.
El combo muestra además al gobierno de Macri más activo frente al malestar económico, que provoca en los votantes que esperen al menos una reacción de los candidatos ante este escenario.