Volviendo al análisis de Malamud, el especialista consideró que la razón por la cual tanto Macri como Alberto Fernández no intentaron captar votos de electorados ajenos durante el último debate presidencial es porque "en parte saben que los debates no funcionan de esa manera, no sirven para capturar votos sino para no perder los propios".
"Y en parte porque creo que cada uno está más o menos satisfecho con lo que tiene", sintetizó.
Sin embargo, Malamud ve como "muy improbable" que un balotaje ocurra: "En general, en el mundo hay reversiones al resultado y en las provincias argentinas también, hay cuatro provincias argentinas que tienen ballottage y en la mitad de los casos el resultado se revirtió, pero la brecha era corta, 2 o 3%. Revertir un resultado más grande es difícil, lo hizo Rosas en Chaco revirtiendo el 9% y lo hizo Mario Suárez en Portugal revirtiendo el 20% en 1986. Una vez en una centena de casos. No es imposible darla vuelta, [pero] es altamente improbable".
En tanto, sobre "la marcha del millón" que convocó el Gobierno, el politólogo opinó que “es una plaza blanca".
"La grieta en la Argentina evolucionó, la grieta kirchnerista y antikirchnerista dividía a familiares y amigos, gente que pertenecía a la misma clase social que ya no se podía reunir los domingos a comer un asado porque se peleaban. Esa grieta se transformó y ahora es de clase, es la tercera sección electoral por un lado y los blancos porteños del otro. Esto puede parecer muy duro, suena como la latinoamericanización de la Argentina o como volver a la grieta del '45, con los blancos criticando a los choriplaneros y los otros diciendo: 'miren a la oligarquía'", dijo el especialista.
Sobre la situación de Chile, el especialista explicó que “las instituciones chilenas son excluyentes, dificultan la participación electoral, el arraigo de los partidos (...) los partidos hacían negociaciones de cúpula pero la gente no se sentía representada y eso explotó en este momento porque las expectativas siguieron creciendo y la satisfacción no".
Y agregó: "Hay dos grandes riesgos en casi todos los países de la región. En algunos es más fuerte uno y, en otro, el otro. Uno es la explosión de los mercados, poder retirar inversiones, tirar la moneda para arriba o para abajo y otro es la explosión de la calle. En la Argentina nosotros tenemos mucha más sensibilidad a los mercados por el tema bimonetario y la debilidad del peso. En otros países lo que estamos viendo es que la calle es más peligrosa".
Y concluyó: "Esto es interesante porque con la pobreza y la inflación que hay en la Argentina que la calle esté tranquila no habla de un milagro, habla del éxito de políticas públicas, de políticas sociales y de seguridad. Quiere decir que Cambiemos no va a pasar a la historia por su gestión macroeconómica pero quizás deba pasar a la historia por lo que evitó hasta ahora y ojalá siga hasta el 10 de diciembre. Evitó lo que está pasando en Chile, en Ecuador y ni hablar de Venezuela. Que la gente se rebele, que la gente salga a ejercer violencia cuando la economía está mal".