Asimismo, prevé la creación de un Consejo Federal de articulación entre el Estado Nacional, los Estados provinciales y municipales, formado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, iglesias, organizaciones sociales y actores locales.
Pero, sin dudas, le están faltando definiciones concretas sobre cómo resolver la grave recesión que sufre la matriz productiva argentina tanto en la industria como en el campo, que volvió a la primarización del 1.810.
Uno de los asesores económicos de Fernández, Matías Kulfas, quien además suena como eventual ministro de Economía, se limitó a explicar que para enfrentar los problemas económicos que atraviesa el país, plantean una renegociación de la deuda que permita el desahogo financiero.
Al aire de NET TV, también destacó que su visión de la economía en el próximo período comprende un equilibrio entre controles de cambio muy estrictos y la absoluta liberalización. Además, indicó que es preciso un acuerdo de precios salarios y afirmó que el dólar a 60 pesos es adecuado.
Sin dudas, en esta elección se discute algo más que un presidente sino el fin de un sistema que caducó: para definirlo en términos claros, Argentina se fumó la caja del sistema previsional, la tarjeta de crédito (endeudamiento) y no tiene empresas para vender. A su vez, se juega una elección clave a nivel regional sobre el eje geopolítico que predominará en los próximos 20 años. Por lo tanto, es una elección muy importante que exige definiciones concretas.
Y desde la vuelta de la democracia, el país no pudo romper el piso del 25% o 26% de pobreza. Por lo tanto, también hay cuestiones muy sensibles puertas adentro. Un plan integral contra el hambre y de asistencia social suena coherente y cercano a la realidad pero es hora de dar un salto cuantitativo y cualitativo en materia de pobreza estructural. Hasta el momento, sólo se trató de parches. Alberto Fernández tendría una oportunidad que no puede desaprovechar.