Otro punto de unión tienen Francisco y los sindicalistas argentinos; ambos profesan la Fe católica, de hecho la CGT reivindica la Doctrina Social de la Iglesia como eje de sus políticas.
Pero desde que comenzó el año la CGT oficial se tambalea. La conducción de Antonio Caló no ha logrado que se cumpla con ninguno de los reclamos que también comparte con la CGT de Hugo Moyano. Su adhesión al Gobierno tampoco le sirvió para ganar capital político, no solo no tienen la histórica representación legislativa del 33% sino que tras las PASO el kirchnerismo ha quedado golpeado y cada vez tiene menos sentido estar del lado de una administración que les sigue negando los fondos de los obras sociales y no actualiza el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, además de ningunearlos políticamente.
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Los rumores de reunificación comenzaron este verano, tras el cierre de 2012 donde la CGT de Caló no logró nada. Sobre esa realidad pareció operar el Papa el 26 de junio según reveló este jueves 15/08 el titular del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), Ricardo Pignanelli.
"Esto me lo dijo el Papa: hacia adelante hay que ir a la unidad del movimiento obrero", reveló el titular del Smata que además agregó otra frase en clara alusión al Gobierno: “ Hoy estamos seis puntos. ¿Sabes por qué digo en seis? Porque si no se puede seguir gobernando bien, después nos va a unir el espanto".
El encuentro entre Francisco y Pignanelli duró más de una hora. Pero el sindicalista se guardó algunos detalles, solo deslizó frases como la siguiente: "Lo que pasa es que la unidad no pasa por los hombres, pasa por los objetivos".
Pignanelli hizo estas revelaciones a Radio América este 15/08 donde intentó una autocrítica sobre las PASO: "Muchos muchachos pensaron que se ganaba sin caminar. Creo que hay caminar y estar más con la gente".
"Lo que queremos cambiar lo sabemos todos: queremos más seguridad, queremos más salud, queremos que no nos descuenten el impuesto a las ganancias. Pero para corregir todo lo que falta las posibilidades las tiene el Gobierno", concluyó.
Insoslayable el recuerdo de cómo operó Karol Wojtyla, quien fue Juan Pablo II, sobre la situación política de su país de origen, Polonia, por entonces en manos del comunismo y donde fue vital el rol del sindicalista Lech Walesa, de la central sindical Solidaridad.
Los vínculos de Wojtyla venían de mucho antes del papado, cuando era obispo de Cracovia ya tenía una relación muy fuerte con Walesa.
Pero fue decisivo su rol en la caída del comunismo cuando llegó a Papa, desde donde impulsó muchísimo a Solidaridad y provocó luego la caída comunista en Europa del Este.
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Bergoglio no es Wojtyla, Caló y Moyano no son Walesa (Premio Nobel de la Paz y presidente polaco) y la Argentina no estará bajo el comunismo.
Pero lo cierto es que el Vaticano ya tiene un antecedente papal de involucrarse en la situación política del país de origen del jefe de la Iglesia Católica haciendo eje en el sindicalismo local para cambiar un régimen declinante.