Néstor le juró venganza a Bruera, y Cristina lo castigará

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Bajo el agua habrán de quedar no solo malos recuerdos y mucha basura. A la Rosada le hace falta una muerte clave, aquella que asuma todas las responsabilidades del caso: la de Pablo Bruera como intendente de La Plata.
Tal como publicó Urgente24, el mandatario platense se enteró ayer que se auditará su gestión, durante una reunión en Casa de Gobierno entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires para coordinar acciones por las inundaciones, y que las víctimas de las inundaciones piden que se investigue la posible comisión de los delitos de "homicidio culposo y violación a los deberes de funcionario público", mientras el Diputado nacional Gerardo Milman (GEN) lo denunciará por “desidia”, y un grupo de diputados propone la creación de una comisión para investigar su desempeño.
Pero, acaso, ¿no hay culpa de quienes se ubican como sus instigadores?
¿Quién se hace cargo, por caso, del congelamiento del plan de obras para el Arroyo del Gato que drena el 75% del agua de la Ciudad? ¿El que debía ejecutarlo, o quien debía mandar los fondos para que tal proyecto pueda realizarse?
Ambos.
Luego de que en 2009, Néstor Kirchner jurara venganza contra Pablo Bruera, el intendente de La Plata que se había cortado solo y repartido su boleta separada de la que llevaba al ex presidente como candidato a diputado, y tras la siguiente derrota del Frente para la Victoria, ubicó al platense en el bolsón de los traidores.
Fue por ello que "el gobierno nacional cortó el flujo de dinero a La Plata. Hacia fines de aquel año, cuando se lanzó el Plan Argentina Trabaja, la capital bonaerense no recibió ni un sólo cupo. También por entonces quedó congelado el plan de obras para el Arroyo del Gato que drena el 75 por ciento del agua de la ciudad. Nadie se acordó más del tema. Hasta el martes pasado, cuando llovieron casi 400 milímetros y los alrededores de ese curso de agua en Tolosa, Ringuelet y el norte de La Plata se convirtieron en ríos correntosos que se llevaron al menos 51 vidas", publicó esta mañana el diario 'Clarín'.
Casi 2 años antes, desde la Universidad Nacional de La Plata habían entregado al entonces flamante intendente platense el trabajo "Estudios hidrológicos, hidráulicos y ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato", donde recomendaban una serie de obras en la cuenca que incluye los partidos de Ensenada y La Plata.
"De acuerdo a la ley provincial, nosotros no podemos tomar ninguna decisión sobre la cuenca hídrica sin la autorización de la Provincia", se atajaba ayer una fuente del municipio, donde están a la defensiva. Sienten que la Casa Rosada apunta al intendente cómo único responsable de la tragedia, según relató el mencionado matutino.
Tras la inundación de febrero de 2008, Bruera inició conversaciones con la entonces ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez, para transformar aquel trabajo académico en un proyecto ejecutivo. En enero de 2010, el gobierno de Daniel Scioli recibió la propuesta de la consultora en ingeniería hidráulica ABS. El presupuesto total de las obras era de $770 millones de pesos.
El trabajo constaba de cuatro etapas sobre la cuenca del arroyo del Gato. Un derivador del arroyo Pérez por calle 142 cotizado en $102 millones; otro derivador por calle 131 (200 millones); descargas aguas abajo desde la calle 17 por un total de 223 millones y obras en desagües del casco urbano de las calles 25, 11 y 5 que vierten sus aguas en el arroyo (245 millones).
Y ahí se frenó todo.
“Nunca tuvimos financiamiento para este proyecto, como para tantas otras obras de infraestructura que se van haciendo de a poco en la Provincia cada vez que aparecen fondos”, explicaba ayer una fuente del gobierno bonaerense.
Pero La Plata no fue la única perjudicada en este tipo de obras...
Según un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en base a datos del Ministerio de Economía y la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), la inversión del Gobierno nacional en programas para mitigar inundaciones urbanas se redujo a la mitad durante el gobierno de Cristina Fernández (ver nota relacionada), de $861 millones a $411 millones (según precios actualizados a 2012).
En el municipio admiten la responsabilidad en la falta de control de la edificación sobre las márgenes del arroyo, pero se resisten a cargar con todas las culpas.
" Estas obras enormes sólo se hacen con financiamiento nacional o créditos internacionales a los que nunca tuvimos acceso", se defienden. El viernes pasado Bruera se reunió con Julio de Vido, el encargado de repartir las obras a los intendentes (leales).
Dicen que hubo promesas, pero el respiro fue demasiado corto: poco después, Cristina Fernández anunció que auditaría lo realizado por el intendente.