El
copamiento de La Cámpora de la escena solidaria le valió a Larroque el reproche del periodista de la TV Pública
Juan Miceli.
Hubo un fuerte cruce. Pero no se trató de uno de esos episodios que hasta ahora marcaron la vida política de 'El Cuervo'.
Larroque saltó a la fama desde su banca de la Cámara Baja. Durante un encendido discurso, el diputado cargó contra el gobierno de Santa Fe por la presunta vinculación con el narcotráfico de su exjefe de Policía. Allí fue cuando Larroque acuñó el término
"narcosocialismo".
No fue gratuito. Desde el mismo bloque del FpV, que lidera Agustín Rossi, retaron al legislador por hacer peligrar la ley del 'voto joven' que se trataba en esa sesión.
Más recientemente, fue el mismo Larroque quien llamó
"atorranta" a la diputada del PRO
Laura Alonso en medio del debate en comisiones del acuerdo entre la Argentina e Irán por la causa AMIA.
"Callate, atorranta", le espetó el 'Cuervo' a la legisladora macrista.
Se trató de una actitud inadmisible por parte de una agrupación que, supuestamente, combate la violencia de género. Ni hablar de las denuncias de la exmujer del también camporista José Ottavis por presuntas agresiones.
Pero peor fue la actitud de rechazar la posibilidad de pedir disculpas, oportunidad que Alonso le dio a Larroque en plena sesión de la Cámara. Ella le pidió perdón por haberlo llamado "cagón". Larroque, en cambio, se llamó a silencio.
Fue de la mano de Ottavis que Larroque llegó a la gestión pública. El ahora vicepresidente de la Cámara de Senadores bonaerense lo llevó con él al gobierno de Jorge Telerman, cuando era alcalde de la ciudad. De allí, fueron juntos a la oficina del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Larroque suplantó a Ottavis como el hombre fuerte en La Cámpora, tras tejer fuertes lazos con Máximo Kirchner.
Luego, designado por Aníbal Fernández, Larroque se convirtió en director de la oficina de "Fortalecimiento de la Democracia". Curiosamente, el 'Cuervo' se encargó de desmantelar esa dependencia. Poco hizo por el fortalecimiento de la democracia desde su cargo. Más tarde llegaría al Congreso.
"La gente confía en La Cámpora", le dijo Larroque a Juan Miceli. Es algo discutible. La agrupación viene de perder la interna del PJ en Santa Cruz donde no pudo doblegar al gobernador Daniel Peralta. Y la Presidente estaría pensando en relegar a la organización militante de las listas para las próximas elecciones. Ya le habría bajado el pulgar al legislador Juan Cabandié para disputar la senaduría. A Cabandié tampoco le había ido bien cuando encabezó una boleta.
Además, resulta antipática por una parte del electorado el avance de la agrupación en espacios de poder. Y la gestión en Aerolíneas, con su enorme déficit, es el botón de muestra sobre la idoneidad de La Cámpora a la hora de administrar.