Pero la contradicción surge por los precios que debió pagar Puricelli por los víveres que le vendió Moreno, comprados en el Mercado Central. No solo no se guían por la inflación del Indec, en algunos casos son hasta el doble del precio de lista que puede encontrarse en el Central.
Según relata La Nación, la cotización del kilogramo de costillita de cerdo le costó a Defensa unos $ 72, cuando en el Mercado Central la vende a $ 30.
Pero más allá de la carne congelada, el secretario de Comercio Interior vendió este año al Ministerio de Defensa víveres secos por $ 2.947.000, mientras que el mismo rubro licitado a una empresa privada costó al Estado unos $ 600.000 en 2011.
“Así se pagó al Mercado Central $ 1.940.000 por lácteos ($ 600.000 antes) y $ 1.396.000 por fiambres ($ 420.000 en 2011). La adjudicación directa a Moreno lo favoreció también en el rubro de dulces y conservas, por el que recibirá $ 3.200.000 para su gente en el Mercado Central”, precisó La Nación.
Además de los precios inflados, la compra a Moreno generó otros trastornos, como la demora en el envío.
Los buques con abastecimiento suelen zarpar rumbo a la Antártida en los últimos días de diciembre para aprovechar las mejores condiciones climáticas. En esta ocasión no hubiese sido posible, más allá de las demoras en la llegada del buque contratado, el Timca, ocasionadas por la falta de transferencia de fondos a tiempo por parte del Ministerio de Defensa.
Es que recién el 7 de febrero esa Dirección del Servicio Logístico de Defensa firmó los contratos con el Mercado Central y dio un plazo de diez días para la entrega de la mercadería. El Timca arribó a Puerto Belgrano el 17 de ese mes.
Acerca de las contrataciones con TyS, las licitaciones más cuestionadas son las 77/2012 y la 79/2012. La primera fue para el alquiler de un buque polar y dos helicópteros pesados a embarcar, con el objetivo de transportar y operar en la Antártida por una suma de 10.420.842 dólares.
La segunda fue por 6.800.440 dólares para la contratación del servicio de transporte aéreo para lanzar carga y transportar personal. Ambas son para la millonaria Campaña Antártica de Verano 2012-2013, que generó una lluvia de escandalosas impugnaciones y en la que TyS se alzó con más de 17 millones de dólares, precisó el portal Perfil.
Los negocios de TyS con el Ministerio de Defensa se iniciaron en 2005 cuando la compañía ganó una licitación pública para la provisión de elementos para las tropas de paz de la Argentina destinadas en Haití. Pero sus arcas se incrementaron con el incendio parcial del rompehielos Almirante Irízar, en 2007.