Inicialmente, se había pensado que el Papa visitara la Argentina a mediados de año, una visita fugaz desde Río de Janeiro, quizás recibido con una gran movilización popular con la que se ilusionaba la oposición para el envión final hacia las elecciones primarias.
Al conocer que no habrá convocatoria multitudinaria ni probable homilía difícil antes de los comicios, el kirchnerismo cristinista recibió la instrucción de asumir como propia la conocida frase "Más papista que el Papa".
Con el Papa lejos, el cristinismo se concentrará ahora en la posibilidad de cambiar el calendario electoral para evitar una derrota en octubre. Podría ser un adelantamiento de los comicios.
La opción que analiza la Casa Rosada es evitar las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, según reveló Chiaruttini.
“Para el Gobierno, eliminar las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) acorta los plazos, evita el riesgo de una ruptura en las huestes oficiales, concentra todo el armado de listas oficialistas en Cristina Fernández y obliga a las fuerzas opositoras a resolver sus problemas de personalismos en negociaciones cara a cara, lo que facilitaría que afloren los viejos rencores”, dijo.
En la vereda de enfrente la oposición ahora se ve de nuevo ante sus propias limitaciones y recursos.
El efecto-Papa quizás guarde un último salvadidas para los opositores en un sondeo de Poliarquía conocido en los últimos días y que muestra una mayor tendencia al armado de frentes electorales opositores.
Si la visita se concreta en la primer quincena de diciembre como surgió desde el Vaticano, sería a pocos días del 4to aniversario de la sanción del matrimonio igualitario en la Argentina, ley a la que Bergoglio se opuso personalmente.