En ese contexto, cabe recordar que los dos líderes de la oposición al actual gobierno de Irán, Mir Hossein Moussavi y Mehdi Karoubi, se encuentran detenidos, sin cargos, y que varias organizaciones No Gubernamentales (ONG) han protestado por el abuso en la aplicación de la pena de muerte.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, comunicó paralelamente al Consejo su condena por la ejecución de cuatro miembros de la minoría árabe ahwazie, en la prisión de Karou, en la región de Ahwaz, en Irán.
Al mismo tiempo, el Relator Especial de la ONU sobre la libertad de religión, Heiner Bielefeldt, denunció la detención y condena a largas penas de siete miembros de la comunidad religiosa bahaïe en Irán.
Anticipando su voto de abstención, Ecuador indicó en el debate sobre Irán que "no va a tomar parte de esta estrategia de atacar de forma parcializada a ciertos miembros de la comunidad internacional, usando argumentos como los derechos humanos para disfrazar intenciones puramente políticas".
A su vez, en la misma ocasión, Venezuela adelantó su voto en contra porque "estos mandatos arropados bajo el falso manto de la protección de los derechos humanos, están contaminados desde su génesis de la manipulación política por parte de la potencia dominante que pretende erigirse como la autoridad universal, ... para mantener su política de agresión y hostilidad contra pueblos soberanos".