De nada sirvieron los tibios pedidos navales para realizar las maniobras de amarre en la tarde del sábado 02/03.
La orden terminante del ministro Arturo Puricelli fue: "No debe haber ningún tipo de festejos ni concentración de gente ni ninguna muestra de afecto a personal militar".
Otra: "La fragata ya tuvo su fanfarria el 09/01 en Mar del Plata" (opinión de Oscar Cuottromo, secretario de Estrategia y Asuntos Militares, según dijo un jefe de los 'blancos').
Obviamente el personal de la fragata ya sabía lo que los esperaba: se prohibió hasta la presencia de la banda militar. Luego, la mayor parte de los familiares y amigos de la ARA Libertad no pudieron ir por obvias razones laborales.
El motivo de tanta preocupación fue un fundado temor que el arribo del buque-escuela convocara a una masa crítica de un par de cientos de personas vivando a los uniformados y a la Armada y que se repitiera lo que pasó en Mar del Plata con las embarcaciones deportivas, que lucían en sus cubiertas carteles adversos al relato de Cristina Fernández de Kirchner.
Pero como las naves no se acercaron al puerto, que es una base naval, fue relativamente sencillo mantener ocultos los mensajes a la población. Es diferente el caso sel Apostadero Naval Buenos Aires.
El capitán de navío Pablo Luis Salonio sigue siendo el comandante de la Fragata Libertad solo por el hecho que los pases correspondientes a 2013 aún no han sido aprobados por la cartera de defensa. Lo que está entorpeciendo aún mas el de por sí ya casi nulo funcionamiento de las FFAA
Un oficial que descendió la planchada de la Fragata -y que rapidamente volvió abordo- expresó en 2 palabras el sentimiento de toda la tripulación: “Si tanto nos desprecian ¿por qué no la cierran?” (se refería, obviamente, a la Institución a la que pertenece).