"And given their current economic shambles some could argue that planning 20 years ahead is overly optimistic. #HowsYourInflation#Falklands", ("Y teniendo en cuenta sus desastres económicos actuales algunos podrían argumentar que planificar 20 años por adelantado es demasiado optimista #CómoEstáTuInflación"), agregaron en un segundo tuit.
Para finalizar, remataron: "Somos isleños de las Falklands. Somos un territorio británico de ultramar. Estamos orgullosos".
De esta manera, los isleños cruzaron las declaraciones del canciller argentino, quien manifestó que las Malvinas volverán a estar bajo control de la Argentina. "No creo que tarde otros 20 años", dijo el funcionario en el inicio de su primera visita a Londres.
"No creo que tarde otros 20 años. Creo que el mundo está entendiendo cada vez más que este es un tema colonial, un tema de colonialismo", declaró en una entrevista conjunta con los diarios británicos The Guardian y The Independent.
"No hay ni un solo país en el mundo que apoye el derecho del Reino Unido a gobernar las Malvinas. Ni uno", agregó el funcionario argentino.
Timerman se encuentra en Londres pero no se reuniría con el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, luego de que éste rechazara su petición de una reunión "bilateral a solas" y condicionara el encuentro a la presencia de representantes del gobierno de las islas bajo control británico desde 1833.
El canciller argentino debe reunirse a principios de la tarde en el Parlamento británico con el grupo interpartidista Reino Unido-Argentina, creado para desarrollar las relaciones entre los dos países, acompañado de los presidentes de las comisiones de Relaciones Exteriores del Congreso argentino, el senador Daniel Filmus y el diputado Guillermo Carmona.
Posteriormente participará en una recepción con representantes de 18 grupos europeos que respaldan un diálogo entre Reino Unido y Argentina sobre la cuestión de las Malvinas, en la residencia de la embajadora, Alicia Castro.
Timerman volverá a encontrarse mañana con el Grupo, conformado por políticos, académicos, escritores y periodistas de países como España, Italia, Francia e incluso Reino Unido, para una reunión de trabajo que debería terminar con la firma de una declaración, tras la cual ofrecerá una rueda de prensa.