Moyano también opinó este lunes, según recoge la agencia DyN, que su pares de la CGT 'Alsina' "se están dando cuenta" sobre la falta de respuesta a los reclamos de los trabajadores y ratificó que "siempre está la posibilidad de dialogar, el tema es dialogar para ponernos de acuerdo".
El camionero dijo que mantuvo contactos con el mismo metalúrgico Caló, secretario general de CGT que inspiró el Gobierno, y con Héctor Daer, su vocero.
Los topes a las negociaciones salariales pretendidos por el Gobierno y el magro y transitorio beneficio de la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, que se licuaría en los próximos meses, pusieron en alerta al cegetismo más cercano a la Casa Rosada.
Y esto podría desembocar en un acercamiento con la facción disidente, lo que pondría al Gobierno en un aprieto, sólo con el acompañamiento de una fracción de la CTA, la que lidera Hugo Yasky, puesto que la que dirige Pablo Micheli tiene acuerdos con el moyanismo.
Otro que se manifestó en favor de la reunificación fue el gastronómico Luis Barrionuevo, quien pidió las renuncias de Moyano y Caló a sus respectivas centrales obreras para "buscar la unidad del sindicalismo no más allá del mes que viene".
"Creo que ya deben renunciar y tenemos que buscar la unidad, ni (Antonio) Caló ni (Hugo) Moyano. Tenemos que buscar la unidad de una nueva generación e ir en busca en serio de la defensa de los intereses de los trabajadores", remarcó en declaraciones a Radio Mitre.
Seguramente el escenario menos buscado por el Gobierno en el año electoral: un sindicalismo unido...y en su contra.