En tanto, Rubén Gabriele, actual titular de la UCR Capital, aseguró: "Para acceder a un cargo de designación política tiene que tener autorización de los órganos partidarios y ella no la ha tenido, lo que ubica su actitud en contradicción con lo que indica la Carta Orgánica partidaria".
“La decisión de Giúdici es absolutamente personal y no involucra al partido", agregó en declaraciones a la agencia Telam.
Además, Gabriele dijo que la decisión de Giúdici cayó "muy mal" en la filas del partido. "Quienes toman este tipo de decisiones están fuera del partido, porque es el partido el que decide alianzas con otras fuerzas", afirmó el dirigente al evaluar las posibilidades de que a la ex presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión en Diputados sea "suspendida o desafiliada".
Giúdici aseguró esta mañana que tomó su decisión luego de "conversar con sectores del radicalismo", aunque no dio precisiones. "Algunos me acompañarán, otros me criticarán. El radicalismo tiene que ser un factor de unidad y no un factor de división de la oposición", justificó en diálogo con radio Continental.
Giúdici negó públicamente que haya aceptado ser funcionaria macrista luego de que el radicalismo designara en el directorio de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) a Marcelo Stubrin. Sin embargo, hay quienes aseguran que la ex legisladora "estaba muy enojada" por no haber sido ella quien represente a la oposición en el organismo que tiene que velar por la ley de medios..
El nombramiento se conoció en una reunión presidida por Mauricio Macri, en la que también participó la diputada nacional por el PRO Gabriela Michetti, con quien Giúdici tiene una estrecha relación. Presidido por el líder de Pro, el Consejo de Planeamiento Estratégico donde cumplirá funciones Giúdici es un organismo multisectorial y consultivo cuyo fin es la "elaboración de los Planes Estratégicos Consensuados para la Ciudad", según se informó a través de un comunicado.
De esa manera, la dirigente radical porteña vuelve a la gestión municipal donde ocupó cargos como directora de Descentralización, Subsecretaria de Espacio Público, secretaria de Gobierno (durante la gestión de Aníbal Ibarra) y como titular del Programa del Bicentenario (en el gobierno de Jorge Telerman), para encargarse de coordinar a "los sectores públicos y privados para el diseño de una visión integral de la Ciudad".
Sin dar nombres, Giúdici aseguró que "hay muchos dirigentes del partido a nivel nacional" que la han llamado y alentado. "Este no es un lugar de gestión, es un lugar institucional formulado para articular ideas distintas. No pueden decir que me estoy sumando al gobierno de Macri", se excusó la ex diputada en diálogo con radio Continental. "Algunos me acompañarán, otros me criticarán. El radicalismo tiene que ser un factor de unidad y no un factor de división de la oposición".
# Las otras infidelidades
El caso de Giudici renueva de algún modo la tradición infiel de las mujeres radicales.
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Recordemos, por ejemplo, la 'panquequeada' de Silvia Vázquez, diputada nacional de la UCR que se pasó al kirchnerismo: su último paso por la Cámara baja lo hizo en el marco de la lista bonaerense del Frente para la Victoria, como extrapartidaria y fervorosa kirchnerista. Sin embargo, esa cercanía con el oficialismo comenzó a apagarse cuando reaccionó públicamente molesta por haber sido incluida en un lejano lugar de la lista para diputados en 2011. Actualmente, quien fuera una de las impulsoras de la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales, acusa al Gobierno de no querer democratizar la comunicación, de intentar crear un monopolio estatal y de intentar un “linchamiento” del Grupo Clarín...
El caso de María José Lubertino también es paradigmático: realizó su carrera política en la Unión Cívica Radical desde 1982 pero luego se alineó con el kirchnerismo (dicen que no tanto por convicción sino más bien por aparente interés material), llegando a ocupar lugares de privilegio en estamentos como el INADI, lugar al que debió renunciar para ser legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria.
Y no olvidemos a Margarita Stolbizer, quien abandonó a la Unión Cívica Radical en 2007. Desde ese año es la máxima referente y líder del partido político Partido GEN, que hasta fines de 2009 formó parte de la Coalición Cívica.
Sin embargo, la pionera indiscutible de la 'traición' fue Elisa Carrió, quien en 2001 confirmó su renuncia al bloque de la Unión Cívica Radical en la cámara baja, luego de oponerse con vehemencia al proyecto oficial que otorgaba poderes especiales al Poder Ejecutivo, como lo reclamó el ministro de Economía, Domingo Cavallo.
Pero el 11 de noviembre de 2008 Carrió regresó a la sede del Comité Nacional de la UCR, acompañada por los principales dirigentes de la Confederación Coalición Cívica en la "voluntad de construir una alternativa de gobierno absolutamente coherente sobre una base programática". Esto en el marco de los inicios de lo que sería el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) durante las elecciones parlamentarias del 2009.
Elisa no formaba parte de la coordinación institucional de la Unión Cívica Radical desde que había dejado su bloque “durante la votación de los superpoderes a (el ministro de economía) Domingo Cavallo” en el marco del gobierno de la Alianza; lo que sería el inicio del proceso de fundación del movimiento Argentinos por una República de Iguales (Movimiento ARI) en el 2000.
Para las Elecciones presidenciales de Argentina de 2011, Carrió se presentó nuevamente como candidata por la Coalición Cívica.