El hombre había desembarcado en marzo como 'sombra' de Nilda Garré en Seguridad. No es el único. En Justicia y Economía, también opera con dualidad entre los ministros y sus vice, en el primer caso Julián Álvarez, en el segundo Axel Kicillof. Y es usual la versión de que los segundos avanzarán definitivamente sobre los primeros. Pero aún no ocurrió.
Lo mismo, pero con mayor intensidad, se especuló en Seguridad luego del episodio de los prefectos que le costó el cargo a Raúl Garré, hermano y mano derecha de la ministra. Sobre el cierre del año, el rumor volvió a andar aunque en Casa Rosada niegan cualquier cambio.
En efecto, es casi un clásico navideño, entre peronistas K y en el Congreso, que circule el interrogante sobre movimientos en el equipo de Cristina aunque aprendieron la lección: la difusión de un rumor suele funcionar de manera contraria a los deseos de sus difusores.
"No parece el mejor momento para hacer cambios" dijo un dirigente K con referencia a la batalla del 7D. En rigor, las versiones ponen como fecha más probable el mes de marzo.
Todo el equipo de Cristina cumplió anteayer un año y tuvo de la Presidente un flaco reconocimiento cuando habló de "goles en contra" y de tener que "atajar penales". La analogía fubtolística no acepta más que una lectura: la Presidente se confesó desprotegida o hasta atacada por su propio staff.
Dos conclusiones, que extraían funcionarios de la segunda línea de gestión, que según el diario 'La Nueva Provincia' suelen seguir desde la tribuna todo lo que sucede a salvo de la mirada implacable de la dueña de la pelota. La primera: los goles en contra en el fútbol, va de suyo, los meten los del propio equipo, no los adversarios. La segunda: el arquero que se cansa de tener que atajar penales, lo primero que descubre es que tiene una línea de cuatro que es un verdadero desastre y un medio campo que no para a nadie.
¿Quienes podrían irse y quienes serían "salvados"?
Hay coincidencia generalizada en los análisis de pasillo de que la presidente sabía muy bien de quiénes hablaba el domingo por la noche. Aunque sólo en su cabeza, hay información sobre cómo hará los cambios, cuándo será el momento, y la nómina de los jugadores a los que ha decidido no tener en cuenta para armar el equipo con el que jugará el año que viene la campaña electoral para las cruciales elecciones legislativas de octubre.
En ese marco, de Nilda Garré se rumorea que dejará el primer equipo y no irá ni al banco de suplentes. Sergio Berni estaba para asumir la titularidad, pero parece que su imitación del "Nestornauta" durante la nube tóxica no cayó bien en Olivos.
En efecto, muchos opinan que fue más de uno el disgusto con Berni. Los vaivenes durante todo 2012, sin grandes definiciones sobre el rumbo que debe tomar el ministerio de Seguridad, dejaron a toda la cartera un tanto paralizada.
Ocurre que en un principio, los trabajos de Garré para imponer la denominada política de seguridad democrática, revalorizando el control político de las fuerzas de seguridad parecieron quedar bloqueados con la llegada de un militar de buena relación con los mandos policiales.
La figura de Berni creció con rapidez: mediático, se mostró encabezando operativos, negociando en conflictos con diversos sectores y, de a poco, corrió de escena a la ministra. Otra vez, no es una práctica nueva en el kirchnerismo la de las figuras "bis".
Berni reclamó, desde su llegada, buen trato para las fuerzas de seguridad. Frente a ese panorama, Garré habría presentado la renuncia en más de una oportunidad, pero no habría sido aceptada por la Casa Rosada.
Pero algunos tropiezos del secretario de Seguridad dejaron sin un liderazgo definido a la cartera. Sus palabras vinculando la inmigración con la delincuencia generaron furia en Presidencia. Dijo que los presos por tráfico de cocaína son peruanos y por comercializar marihuana, paraguayos.
Pedía una reforma legislativa para darle la "herramienta" de deportar a inmigrantes detenidos. Aunque luego se desdijo, sus palabras generaron una fuerte polémica. Y en la Rosada se lo hicieron saber. Por eso, con la detención del jefe narco colombiano Henry de Jesús López Londoño, apodado "Mi Sangre", no volvió a referirse al tema.
Más tarde, su fracaso como negociador durante el conflicto de los Gendarmes lo volvió a dejar mal parado. Aunque fue el hermano de la ministra Raúl Garré fue quien pagó por la polémica aplicación del decreto 1307, Berni no logró desactivar el conflicto. Y peor, fue acusado de alimentar "la autonomía" de los altos mandos.
Desde entonces, el secretario de Seguridad bajó su exposición pública y prefirió preservarse. No apareció a diario en los reiterados informes de 'C5N', encabezando operativos contra el narcotráfico o de control a las casa de cambio.
A la par, seguía la puja entre estos dos actores debilitados y con visiones opuestas, lo que hasta el día de hoy mantiene a la cartera si rumbo.
Llegó entonces la nube tóxica y el funcionario no se resistió ante el mencionado traje.
Se mostró entonces muy activo en el puerto porteño, adonde acudió para controlar el operativo desplegado para contener los efectos del mal olor que invadió a principios de mes parte de la Capital.
Equipado con una máscara de oxígeno y un traje antitóxicos de color blanco, Berni apareció en el puerto durante la mañana. En contacto con la prensa, informaba que el fuerte olor en el centro porteño se generó por "un incendio en un contenedor que contenía carbonato de baja peligrosidad" y descartaba la presencia de arsénico y magnesio.
"Implementamos el plan de emergencia, la situación está bajo control, el crucero que estaba en la zona fue remolcado aguas afuera, la situación está controlada", insistió el funcionario, según el diario 'La Nación'.
El 11 de octubre pasado, también había realizado un "show" similar aterrizando en un helicóptero en Panamericana para desalojar a apenas 50 choferes de la línea 60, que ese día cortaban el acceso a Capital.
También dio el presente en la casa de Jorge Rial, en el extraño episodio que vivió el conductor en Belgrano, cuando unos sujetos habrían hablado mal de sus hijas. Berni fue a su casa a consolarlo a él, y a su novia, la vedette Mariana Antoniale, conocida como 'La niña Loly'.
Por supuesto, su exposición mediática fue bendecida en su momento por la propia jefa de Estado. Pero cuando las "papas queman", la mandataria suele cambiar drásticamente algunos rumbos.
Ayer, se escuchó una de las últimas declaraciones de Berni tras los incidentes en la Casa de Tucumán por el caso de Marita Verón. Según 'Infonews', dijo en declaraciones a 'America24', que "los que estaban en la Casa de Tucumán eran caras conocidas", que "era un grupo que vino a destruir".
Destacó que como consecuencia de los incidentes "hubo 16 policías heridos, un detenido y varios a los que tenemos que identificar", al tiempo que señaló que la mayoría "vino a manifestarse en forma pacífica".
Hace instantes hizo su aparición en el centro porteño en el marco de un tiroteo intenso que se registró este mediodía en la zona del centro porteño, con un saldo de cinco personas heridas, entre ellas un efectivo de la Policía Federal, el cual fue trasladado rápidamente en ambulancia al Hospital Churruca.
Según el titular del SAME, Alberto Crescenti, otras cuatro personas resultaron heridas de bala y fueron derivadas al Hospital Ramos Mejía.
Pero si los shows de Berni en las calles ya no contentan a Cristina, ¿qué otro destino le queda?
Desde las filas del secretario apuntaban hace un tiempo: "Garré es una ministra de escritorio. Berni vino a ocupar un espacio que estaba vacío, el de la calle. Con su participación mediática en hechos de inseguridad viene a demostrar que el Estado está presente. Es un rol operativo y táctico”, indicaba hace un tiempo a 'Clarín' una fuente de la Secretaría.
Ocurre que ahora la calle misma se está llevando puesto al funcionario, y el telón se le viene encima...