En declaraciones a radio Mitre, Fernández le pidió al poder central que "vuelva sobre sus pasos, que revise lo que no está haciendo, no lo que está haciendo mal, sino lo que no está haciendo porque lo niega" y, en tal sentido, mencionó el aumento de la inflación o el problema de la inseguridad.
"La Argentina tiene un malestar y el Gobierno se enoja porque la gente plantea el malestar; es como si yo fuera al médico y le dijera: 'doctor, me duele la cabeza' y el médico me contesta: 'usted no tiene dolor de cabeza', 'pero, doctor, me duele', y el médico dice: 'a usted no le duele y si sigue insistiendo en esto va a atentar contra la cultura médica'", ilustró. Alertó que eso es justamente lo que hace la administración de Cristina Fernández con el costo de vida: "'Gobierno, tenemos un problema con la inflación', 'no, la inflación no existe y si usted insiste con esto, es un golpista'. Esto es un disparate", se lamentó.
El ex funcionario condenó las voces oficiales que buscaron minimizar la protesta y, sin nombrarlo, cargó contra el ex jefe de Gabinete y actual senador Aníbal Fernández. "Escuché decir que era un grupúsculo de ultraderechistas el que convocaba la marcha. La verdad -ironizó- es la ultraderecha más exitosa del mundo". Y agregó que si las multitudinarias movilizaciones que se realizaron en todo el país el país "son la ultraderecha, es para preocuparse".
"Ayer se movilizaron cientos de miles de personas por sus propios medios para dejar al descubierto que ya no creen más en el país idílico del que el Gobierno habla", sentenció.
Al hacer mención a los carteles que se vieron en la Capital Federal antes de la marcha y que señalaron al CEO de Clarín, Héctor Magnetto, y a los líderes sindicales Hugo Moyano y Luis Barrionuevo como algunos de los convocantes del cacerolazo, el ex ministro coordinador se preguntó: "¿Cómo puede ser que estén viendo tan mal las cosas?"."Quiero creer que el Gobierno va a salir del encierro en que está y que va a poder leer que lo que ha pasado no es un tema menor", insistió.