Ante ese panorama, tal cómo explicó otro de los organizadores y referentes, muchos optaron, como él, por cerrar sus perfiles personales e inclusive los grupos. "Me di de baja el perfil personal. Si te denuncian, hasta que comprueban si es verdad o no lo que dicen, te cierran la cuenta", señaló. No obstante, aclaró de inmediato, que su Facebook ya está activo nuevamente. Pero su acusación fue más lejos aún y lanzó: "Los teléfonos están pinchados", aunque se sinceró que era su opinión y no tenía pruebas al respecto.
La campaña web para neutralizar el efecto del cacerolazo, impulsada con el lema "8-N Yo no voy", cuyos miembros al igual que los convocantes a la protesta, aseguran no recibir dinero ni responder, en su caso, al Gobierno, para los caceroleros es una "mala jugada táctica" y creen que No repercutirá en la cantidad de manifestantes que harán sentir el ruido en las calles .
"Es un manotazo de ahogado. No van a poder neutralizar nada ya que hay mucho descontento del pueblo con el gobierno, después del 13S no hicieron nada para cambiar la situación, al contrario, provocaron más a la gente", dijo otro de los administradores de los grupos.
"La campaña web me parece poco feliz. No sólo porque en varios medios se demostró que algunas fotos eran truchas, sino porque no contemplaron que podía producir el efecto contrario, cosa que está sucediendo. Ahora más gente sabe del 8N y muchos que no pensaban ir, ahora tienen ganas de salir después de ver semejante saña. El 'creativo' que está detrás del ´Yo no voy´ cometió un pecado de principiante", expresó.