Antes de un discurso con el que buscó reflexionar sobre los valores de la vida, la democracia y la integración regional, Mujica recibió la distinción de doctor honoris causa por su defensa de la educación pública y de la concepción reformista.
Los jóvenes de la UCR, que hicieron ayer valer el poderío que aún conservan en la UNLP, reprobaron también las presencias del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y de varios funcionarios bonaerenses e intendentes, sobre todo la de la directora general de Escuelas, Nora de Lucía, quien se llevó la mayor silbatina.
A último momento, el gobernador Scioli, que acompañó a Mujica hasta el lugar, optó por no exponerse, pese a que su presencia había sido anunciada oficialmente.
Afuera, una murga y cientos de personas siguieron el acto desde una pantalla gigante. Adentro, los militantes del radicalismo y de la agrupación kirchnerista Miles se enredaron en cánticos donde cruzaron chicanas y acusaciones. La tensión obligó al anfitrión, el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, a aclarar que "no se trata de un acto de un sector o de un partido" y a pedir compostura a los militantes. Bastó para que el auditorio siguiera en un silencio ostensiblemente cargado de admiración la alocución de Mujica.
"El mayor problema de nuestra América latina es la falta de visión política de largo plazo, porque los problemas de todos los días nos consumen todo el tiempo", dijo, para pedir a los militantes que exijan a sus dirigentes miradas con mayor proyección.
Antes de terminar, el mandatario hizo una encendida defensa de la unidad de los países de la región. "Hay intereses para que estemos divididos y hagamos mucho chauvinismo", afirmó, y elogió la figura del caudillo José Artigas, como el "libertador más moderno" y "popular" de la Revolución de Mayo.
Por último, instó a los universitarios a desarrollar un pensamiento político no partidario y a embarcarse en una "revolución cultural" y del conocimiento profundizando, compartiendo y aprovechando la investigación académica.