"Este evento solamente confirma el retrato de los medios sobre la presidente Kirchner como irascible y autocrática populista", señala la nota.
Menciona que su primera reacción a las críticas, y quizás, su única reacción, es más emocional que racional. Y que siendo una mujer inteligente, y perfectamente capaz de ofrecer una respuesta bien argumentada y respetuosa, siente en cambio la inmediata necesidad de afirmar su poder antes que justificar el modo en el que lo usa.
Finalmente, remata: "Ésta es la imagen de ella misma que la presidenta Kirchner nos ha dejado en Harvard. ¿Arrogante? Ciertamente. ¿Narcisista? No hay dudas. ¿Megalómana? Podría ser ir demasiado lejos, pero está en la buena senda".