Por su parte, Hugo Yasky, vio una "motivación justa" en el reclamo, aunque consideró hay elementos que sistemáticamente están tratando de generar focos de conflictividad, para erosionar y socavar la imagen del gobierno".
La tradición sindical no les permitía a estos dirigentes condenar el reclamo. Antonio Caló siguió esa línea justo antes de ser entronizado como el nuevo secretario general de la CGT más afín al Gobierno. "Todo lo que sea reclamo de los trabajadores lo vamos a apoyar. Cuando hay un reclamo salarial la CGT lo va a tener que acompañar", aseveró el metalúrgico al ser consultado por la agencia DyN en el estadio de Obras Sanitarias, donde se realizaba esta tarde el consejo ordinario de la central obrera antimoyanista.
Ya se había anticipado Hugo Moyano, quien había dicho que era “un reclamo legítimo" y apoyó la protesta al advertir que el decreto por el que se reduce sus salarios "es un disparate total".
Está claro que es un conflicto sindical, cuyo reclamo despierta hasta la adhesión de sectores cristinista de extracción gremial.
En tanto, en la Cámara de Diputados se firmó un documento conjunto que pide a los efectivos de las Fuerzas de Segurida no apartarse del camino democrático a la hora de realizar sus reclamos. La convocatoria la realizó el titular del cuerpo legislativo, Julián Domínguez, del Frente para la Victoria.
El texto parece advertir sobre la posibilidad de una desborde golpista por parte de los uniformados, que vale la pena aclarar, no están portando armas. Ante esto se plantó el diputado del FAP Claudio Lozano quien se negó a firmar el documento alegando que así se tiene a "a ilegalizar el reclamo salarial de los prefectos bajo la excusa oficial de que encubre un intento desestabilizador".
Es una trampa que no pudieron eludir el PRO y el Frente Peronista que en manos de sus titulares de bancada, Federico Pinedo y Eduardo Amadeo, respectivamente.
Seguramente impulsados por la paranoía de que puedan ser acusados de golpistas, el macrismo y el peronismo disidente prefirieron adherir a la convocatoria del Gobierno que, como denuncia Lozano, supedita el reclamo salarial de Prefectura y Gendarmería a "un intento desestabilizador".
Fue el mismo Julián Domínguez quien acusó a los uniformados de causar una "sensación de zozobra" en la población por presuntamente "hacer abandono de su deber".
En la red social Twitter, el macrista Pinedo dijo que "no creemos que haya ningún golpe", pero sí que "fue una barbaridad del gobierno y que las fuerzas deben ser jerarquicas y dar seguridad".
Entonces ¿por qué el PRO adhirió a una manifestación conjunta que intenta porner en duda la calidad democrática del reclamo? Reclamo que ya fue validado incluso por sectores del sindicalismo más cercano al Gobierno.
Por su parte Amadeo parece más cerca de la postura impulsada por el oficialismo. "La legitimidad del reclamo salarial no debe implicar el no respeto a las pautas de funcionamiento democratico", declaró a través de la red social.
Parece que el PRO y el peronismo disidente se dejaron guiar por los fantasmas golpistas con los que el Gobierno los quiere emparentar.