En tono irónico, además, la Presidente dijo que "el rol" del presidente de la FIFA es "más satisfactorio" que el de las autoridades del FMI. "Parece que deberíamos ser los únicos que hagan autocrítica. No escuché autocríticas del Fondo", manifestó la presidente, muy molesta con las expresiones de Lagarde.
El pasado lunes, Lagarde presentó ante el Directorio Ejecutivo del FMI sus conclusiones sobre el estado de las negociaciones con Argentina, país al que ya le había dado en febrero un plazo de seis meses para mejorar sus datos inflacionarios.
Un día después, el martes 18, el FMI emitió un comunicado lamentando la falta de suficientes avances por parte del Gobierno en Buenos Aires y, por primera vez, apuntó a que si en el nuevo plazo de tres meses concedido, hasta diciembre, no se implementan sin retrasos las medidas acordadas, considerará pasos adicionales.
Tal como confirmó el lunes Lagarde, se trataría de la declaración de Argentina objeto de una moción de censura, el primer paso que, aunque con nuevos plazos, abre el proceso de sanciones por las que el país queda bajo la lupa, y de seguir incumpliendo las recomendaciones del FMI, puede acabar incluso siendo declarado "no elegible" para usar los recursos generales del Fondo.
Más aún, la cadena de sanciones que podría provocar esta declaración prevé incluso que el director gerente, Lagarde en este caso, decida recomendar que el organismo suspenda el derecho al voto y otros derechos relacionados del país sancionado, según las normas internas del FMI.
El pasado fin de semana, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, aseguró al diario Página 12 que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner está trabajando hacia la migración hacia un IPC nacional que permitirá tener una medición mucho más representativa. Lagarde dijo estar muy satisfecha de oír este tipo de declaraciones, pero dejó claro que eso es algo que ya han escuchado con anterioridad y que lo que el FMI ahora espera son resultados.
"Ya hemos estado ahí; nosotros queremos trabajar y estaremos al otro lado de la mesa de negociaciones, y espero que podamos evitar la tarjeta roja", señaló Lagarde continuando con su metáfora futbolística.