El escándalo fue mayúsculo dentro del Ministerio de Seguridad, liderado nominalmente por Nilda Garré y en los hechos por el amigo de Lorena Martins, Sergio Berni. Resulta evidente que hay cierto descontento con las acciones, y probablemente las depuraciones/purgas, ordenadas en forma sucesiva por las autoridades nacionales. Pero también aparece, a causa de esa información, la sensación de que puede haber inseguridad 'provocada' y una fragmentación importante dentro de la fuerza de seguridad.
Luego de la medianoche, la página web de La Policía Federal fue desactivada por la decisión de la propia institución y hasta las 8:00 del viernes 14/09 no había sido reactivada. Hasta donde se conoce no fue una actividad del colectivo Anonymous u otro equivalente.
De acuerdo a la acusación anónima, esas personas identificadas se habrían prestado a actividades ilegales brevemente descriptas en el texto que aparecía adjunto al listado. Resultaría muy llamativo que ningún fiscal federal intervenga de oficio ante lo ocurrido, en especial por la precisión de algunos de los datos suministrados.
Es en extremo curioso que una Administración que se declara víctima del espionaje de sus secretos más oscuros (?), se encuentre acusada con precisión de realizar acciones ilegales apelando a personal policial, con lo cual se estaría en presencia de la comisión de actividades parapoliciales.