Desde entonces, la fiscalía a cargo de José Bringas intentó avanzar en la investigación sin mayores datos. No existe ni ventana temporal de muerte ni medios violentos determinados como para seguir rastros y señalar posibles culpables. El único apuntado es el reo Grasso, quien estaba instalado en el departamento cumpliendo una pena por homicidio de 27 años antes de que se produjera el hallazgo del cadáver.
El principal y único sospechoso cuenta con severos antecedentes penales e incluso una denuncia activa por presunto abuso sexual contra una mujer de su círculo íntimo. Según la denunciante, el hecho habría tenido lugar en el mismo departamento en el que el ex policía cumplía parte de su pena antes de ser trasladado a Bouwer.
En cuanto a la víctima, llamó la atención de las autoridades la falta de reclamo sobre el cuerpo. Sin denuncias referidas, se presume que la mujer habría sido una persona vulnerable, posiblemente extranjera y sin contactos personales en Córdoba.
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Misterio y crimen en Córdoba.
Dientes y huesos
Hace años, la ciencia forense desarrolló técnicas para recuperar identidades sobre restos degradados. Entre ellos, los referidos a los huesos y dientes, dos elementos humanos que son más difíciles de destruir y degradar que otros de tejidos blandos.
En el caso de la odontología forense, se aplica un método comparativo de posibles registros previos a las piezas dentarias del cadáver. Cada una de esas piezas es única y es posible dar con la identidad de alguien mediante su observación profesional.
Mientras tanto, en el caso de los huesos los forenses acuden a comparaciones de ADN. Con la extracción de muestras, los científicos son capaces de aislar y comparar las composiciones con registros previos y así poder dar con la identidad de un cuerpo.
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