Los mandatarios se la pasaron en lo que va de mandato de Milei quejándose de promesas incumplidas de transferencias de fondos y potestades sobre obras públicas inconclusas.
Pero el elemento de tensión de mayor peso hoy es la ley para el reparto automático de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una masa de recursos coparticipables que el gobierno federal reparte de forma discrecional.
Ese proyecto se envió al Congreso con la firma de los 23 gobernadores y del jefe de Gobierno porteño. Es decir, desde Jorge Macri hasta Axel Kicillof se pusieron de acuerdo para convertirlo en ley. Y así lo hicieron.
Y aunque el costo fiscal de la medida no sería de mayor envergadura, Javier Milei adelantó su veto. Al día de hoy, tras la derrota electoral y la anunciada conformación de una “mesa política federal” tendiente a recomponer el diálogo con las provincias –“afines”, aclaran- dejan trascender desde la Casa Rosada que la anulación presidencial sigue en carpeta. El Presidente tiene tiempo hasta el final del viernes para firmarla.
Milei se comprometió en la fatídica noche del domingo para LLA que corregirá “errores políticos” pero que no habrá cambios en su política de superávit fiscal. Todo aquello que implique un gasto cuyo financiamiento no está previsto tendrá destino de veto, avisa.
No hay por qué no creerle: todas las leyes aprobadas por la oposición fueron anuladas, incluidas las de recomposición de haberes jubilatorios, financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad (y amenaza con judicializar esta última que el Congreso ratificó).
Hay que buscar ahí parte de la responsabilidad en que LLA haya quedado 13 puntos debajo del peronismo en el principal distrito electoral.
¿Cómo hará Catalán para conseguir un acuerdo con los gobernadores si Milei veta la ley de ATN que es de su autoría e interés? Habría propuestas alternativas, pero la actitud de los jefes provinciales no es la misma que la del primer año de gestión libertaria cuando parecían dispuesto a sostener a Milei. Hoy sus incentivos pasan por otro lado. Se nota en las declaraciones de algunos de ellos.
Gustavo Sáenz (Salta) acusó al Presidente de “cagar a los fieles”. Gustavo Valdés (Corrientes) recordó todas las promesas incumplidas. Y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) dijo que “ni el kirchnerismo había sido tan cruel” con su provincia en el retaceo de recursos.
Milei, por su parte, es un presidente más débil luego de la contundente derrota en la provincia de Buenos Aires, donde se demostró que su plan económico y su estilo de liderazgo tiene muchísimo menos aval social que el que se creía. Le costará más imponer condiciones.
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