Por su parte, Adriana Nazario se mostró como la opción “independiente” dentro del PJ. Su principal capital político es haber sido pareja del estandarte del peronismo cordobés, José Manuel de la Sota.
De hecho, la mujer reversionó el discurso que el ex gobernador tuvo para con el “centralismo porteño”, y lo apuntó a Córdoba. Así, sostuvo que la interna riocuartense debía ser resuelta por los locales exclusivamente, sin influencias externas.
Llaryora De Rivas.jpg
Martín Llaryora se queda con De Rivas.
Puerta abierta para la oposición
La concreción de la fractura generó una luz importante para la oposición, que meses atrás daba por descontada una elección con pocas chances. La principal oferta de ese sector será la lista Primero Río Cuarto, encabezada por el radical Gonzalo Parodi.
El armado de esa opción consiguió el apoyo de la estructura que solía sostener el cartel de Juntos por el Cambio. Allí aparecen nombres como el de Luis Juez y Rodrigo De Loredo, quienes entrarán a jugar fuerte en lo que resta de la campaña en el sur cordobés.
Con la posibilidad abierta de un cachetazo al oficialismo, los dos principales nombres opositores impondrán la potencia de sus figuras, que se pasean por los medios nacionales, para aumentar las chances de dar vuelta el marcador. El premio, que ahora no parece tan lejano, sería el de quedarse con la segunda ciudad a nivel provincial, y recuperar algo del terreno perdido en el 2023.
Por otra parte, todavía sigue abierta la posibilidad de la aparición de algún jugador para el oficialismo nacional. En caso de presentarse un candidato en nombre de Javier Milei, deberá hacerlo bajo sello único dado el cierre de las alianzas que se produjo hoy.