Lanús es un territorio electoralmente hostil para el peronismo desde que el macrista -hoy larretista- Néstor Grindetti tomó el control del municipio en 2015. De todas formas, en las PASO al Frente de Todos le fue mejor que en otras ocasiones: resultó por muy poquito la fuerza más votada merced a una interna en la que se impuso el camporista Julián Álvarez, aprovechando una herramienta que el oficialismo buscó evitar en la compulsa nacional.
Tal como contó Urgente24, el exsecretario de Justicia que había perdido frente a Grindetti 6 años atrás hizo campaña prescindiendo de la imagen de Alberto Fernández y recostándose sólo en la de Cristina Kirchner.
La popularidad del Presidente, menguante, marca pisos en ese distrito de la 3ra sección electoral. Que muy poca gente se haya acercado a 'El Villa' es un claro síntoma.
El modus operandi de la visita a Lanús tuvo antecedentes en Avellaneda, Pilar e Ituzaingó. Nada de actos, ni de grandes discursos. Se prioriza el cara a cara con los vecinos para palpar sus inquietudes, que es lo que en el Frente de Todos entienden que faltó en la campaña hacia las primarias y que derivó en la paliza electoral que le aplicó Juntos en la provincia de Buenos Aires (donde Grindetti fue jefe de campaña de Diego Santilli).
No está claro si estas incursiones en el conurbano responden a un plan global del oficialismo de cara a noviembre. Mientras Fernández se aprestaba a ir a Lanús, en la Casa Rosada se juntaban Juan Manzur, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Martín Insaurralde y Eduardo 'Wado' de Pedro. Sendas reuniones tenían una misma terminal: la campaña tendiente a revertir el resultado de las PASO.
Pero el Presidente no fue parte de todo eso. Quedaron en el recuerdo los punteos que solía hacer con Santiago Cafiero, otrora jefe de Gabinete, hoy canciller a desgano. La carta de Cristina Kirchner hizo implosionar la autoridad presidencial, y con ella su capacidad para decidir en la campaña.
El Presidente hoy busca una nueva impronta en el contacto con la gente. Tal vez es lo único que le dejan hacer a un jefe de Estado disminuido.