Por supuesto, el despegue electoral del municipio respecto a la provincia estuvo fríamente calculado por el oficialismo, que bloqueó la fórmula que podrían haber conformado Luis Juez y Rodrigo De Loredo. Algo muy inteligente con el diario del lunes, ya que Martín Llaryora se impuso gracias a su performance en la capital donde aún es intendente.
En ese orden, la contienda del 23 de julio en Córdoba aguardará por el oficialista Daniel Passerini o el radical De Loredo. Una batalla que, luego de lo acontecido el pasado domingo, será por demás reñida.
Si bien Martín Llaryora mostró un poder creciente en la capital, en julio no estará presente un factor fundamental: Luis Juez. El ex intendente de Córdoba encabezó la propuesta de Juntos por el Cambio pero no enamoró al tradicional voto radical de Córdoba como sí podría hacerlo De Loredo.
Cabe recordar que Córdoba capital es un bastión del radicalismo conservador que encuentra en el diputado del bloque Evolución a un sucesor natural del mando partidario. Con una camada en retirada como la que supo comandar Mario Negri, Rodrigo De Loredo podría hacer valer ese derecho al protagonismo y capitalizar la buena elección de su socio Juez, atrayendo votos que no se animaron a acompañar al ex intendente.
Todo ello entró en consideración de Passerini, el médico y viceintendente de Córdoba que quiere ser el “próximo Llaryora”. En las primeras horas del lunes, ya podían verse en Córdoba capital los carteles de la campaña local con el candidato oficialista.
Para Daniel Passerini, lo que resta de junio y el camino en julio estará marcado por la necesidad de hacer campaña con el aparato que le ceda el ganador Llaryora. La evaluación de los vecinos cordobeses sobre la gestión es positiva y la reciente elección provincial pesará en el subconsciente, más aún teniendo en cuenta que todo pareció más fácil cuando ambos niveles del Estado se conjugaron.
También pesará el recuerdo de la última gestión radical. El último paso de Ramón Mestre por el municipio fue malo, algo con lo que De Loredo deberá pelear para dar el “plus” que le faltó a Juez.
Por otro lado, Córdoba capital estará aún más encapsulada que la provincia a la hora de ver los movimientos nacionales. En ese orden, Juan Schiaretti hizo su parte con el acercamiento a un sector de Juntos por el Cambio, algo que no afectaría en niveles tan locales.
De esa forma, Córdoba no está cerrada ni mucho menos. Según como caiga la moneda capitalina, la provincia podría tener a un oficialismo con una continuidad histórica y a una oposición controlando el Poder Legislativo, además del centro urbano más influyente, configurando un escenario inédito de convivencia.
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