Sin embargo, más allá de los fuertes cruces entre cristinitas y albertitas, esta enemistad es de hace años. No es la primera vez que Navarro critica a Cristina Kirchner. Su distante relación data de algunos años.
El origen de la aversión se remonta a fines del 2015, luego de la derrota de CFK ante Mauricio Macri. Ante el fracaso kirchnerista y la ilusión de Cambiemos, el FDT se encontraba acéfalo. Sin conductor, ni rumbo.
En ese escenario, por el 2016 el dirigente criticó la posible candidatura de Cristina Kirchner a las elecciones legislativas en las que luego terminó perdiendo ante Esteban Bullrich quien le sacó una ventaja de más de 382.000 votos. En ese sentido argumentó que Cristina se había alejado de la conducción y de la representación del FDT, por lo que era su deber junto al espacio construir el rumbo del partido con la ausencia de CFK.
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El referente del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, enemigo de la vicepresidenta Cristina Kirchner.
En 2017, meses previos a las elecciones legislativas, el referente del Movimiento Evita se diferenció nuevamente y rechazó, sin rodeos, oponiéndose al resto de los sectores del PJ, el pedido de Unidad de CFK. En ese entonces sostuvo que lo mejor era “construir la unidad después de las PASO”, mientras que establecía una alianza con el peronista Florencio Randazzo. Desde ese momento, el cristianismo no lo perdonaría jamás. Entendieron que su alianza con Randazzo fue funcional al macrismo.
En esa línea se distanció de lo planteado por la ex presidenta respecto de no competir en internas. En su opinión esa medida de CFK no era “saludable” puesto que los candidatos del peronismo se decidirán sin el voto de los bonaerenses.
Retornando al presente, Chino Navarro continúo con su crítica a la visión social de Cristina. Cuestionó la idea de CFK que las organizaciones sociales controlan los programas sociales.
“Yo entiendo que no conoce porque el Estado es el que controla y emite los planes, los beneficiarios tienen sus tarjetas personales”, cerró
Corren los días y el FDT sigue fragmentándose. Comenzó a agrietarse silenciosamente a fines del 2015. Su triunfo en las elecciones presidenciales del 2019, logró ocultar su conflictos internos. Sin embargo en estos dos últimos años, ante los fracasos e inoperancias del gobierno, la guerra íntima está emergiendo a la superficie. Este último choque entre la Cámpora y el movimiento Evita puede presagiar finalmente la fractura fatal de la coalición.
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