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José Manuel de la Sota, presente en la campaña de Hacemos por Córdoba.
Precisamente, su discurso y el de su espacio está dirigido a destacar la capacidad autónoma de Córdoba por sobre el resto de la provincia. Y en ese afán discursivo, el relato schiarettista muchas veces se apoya en diferentes elementos identificatorios, como la figura del ‘Gallego’.
Para esta ocasión en especial, la imagen de José Manuel de la Sota fue desenfundada mucho más frecuentemente por la presencia de Natalia de la Sota como candidata. Y lo será aún más a medida que se acerque la fecha electoral.
La representación engrandecida de una figura política como lo fue José Manuel de la Sota busca legitimar la presencia de las nuevas generaciones en algo conocido para un electorado que todavía resiste al cambio generacional. Además, el factor de la familiaridad es otro punto explotado con la inclusión del difunto ex gobernador de Córdoba.
De este modo, Hacemos por Córdoba usa otro “amarre” hacia el centro, por lo menos a los ojos del público. Las diferencias que José Manuel de la Sota tenía con el kirchnerismo eran insoslayables, relación que hoy se repite, casi diez años después.
Apuesta.
Por otro lado, Hacemos por Córdoba está en busca de seguir creciendo en las urnas de cara a noviembre, y para eso ya no apuesta a la obra propia como oficialismo local, sino a la ruptura de su segundo oponente: Juntos por el Cambio. Si bien hay rumores de que ambas fuerzas están dispuestas a coexistir, la realidad marca que no existe ningún trato concreto.
Bajo esa coyuntura, Hacemos por Córdoba espera que la relación Luis Juez y Rodrigo De Loredo sufra baches que están presentes en el “adn” de la fórmula. De este modo, Hacemos por Córdoba estaría pendiente de los votos que se puedan caer de la canasta de Juntos por el Cambio, que parece ir muy llena en estos momentos.