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La pobreza en Córdoba no para de crecer.
La imagen testigo de este flagelo relevado por Indec, que se acrecenta día a día mientras se suceden las campañas políticas son los grandes conglomerados. En el Gran Córdoba, la cifra de la pobreza es estremecedora: hay 732 mil personas que no llegan a cubrir la canasta básica, contra una población total que apenas supera los 3.5 millones de habitantes.
De esta manera, Córdoba se acerca peligrosamente a una base de un millón de personas que están sumidas en la pobreza, rompiendo cualquier récord anterior relevado por el Indec. Si se tiene en cuenta el motor productivo que representa esta provincia, las conclusiones son simplemente negativas y revelan el problema que muchas veces tapa el asistencialismo focalizado en los distritos de mayor caudal de votantes.
Además, el factor de empleo privado mayoritario en la provincia también revela la imagen real de la pobreza en el país, ya que hay muchos distritos que sostienen números más bajos pero con empleos estatales. Y eso implica que existe una erogación y no una producción.
Según estimaciones provinciales, los subsidios sólo ayudan a salir de la pobreza a un 2% del universo de personas que no pueden afrontar la canasta básica. Ello implica que, si se agrega al estudio todos los planes y asistencias que provee el Gobierno provincial, tan solo se alcanza a retroceder dos puntos porcentuales, demostrando que ese no es el camino real para solucionar la pobreza estructural.
Estos números comienzan a acercarse de manera muy estrecha a los que el país exhibía en 2005, cuando comenzaba la recuperación de la crisis del 2001. El retroceso es inocultable, aún en medio de una campaña electoral.