Zaiat debería corregir a CFK: los dólares que ella precisa están en el colchón de millones de argentinos que no creen en ella ni en lo que representa. Y que seguirán abultando sus tenencias, con el sudor de sus frentes.
Algo más: los dólares financieros a los que alude CFK están en USA, no en Panamá ni en el Caribe.
Y jamás USA dará información al respecto. Ya lo intentó Mauricio Macri en su famoso 'blanqueo' y, si bien logró crear terror en muchos, con la ayuda de miles de contadores públicos cómplices, el decadente hijo de Franco no lo consiguió.
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Cristina Fernández de Kirchner y Marc Stanley: Si lo que pretende es ayuda para recuperar dólares... agua!
La crítica
Lo más interesante de Verbitsky se encuentra en el párrafo inicial de su nota, que comienza así:
"Cada vez que se avizora un fin de ciclo político, que la restricción externa agrava una crisis económica, o que se temen sus consecuencias sociales, surgen opciones impulsadas por distintos sectores sociales, pero que tienen una víctima común. A la pugna clásica entre devaluacionistas y dolarizadores se suman las ensoñaciones con un pacto de la Moncloa, que viabilizó la transición española entre la dictadura y la democracia a la muerte de Francisco Franco. En los tres casos las consecuencias caen sobre los trabajadores y demás sectores de ingresos fijos."
Verbitsky habla de 'fin de ciclo político'. Aquí surgen varias preguntas que coinciden con las que se escuchan en las mesas de los poderosos de verdad, donde el 'fin de ciclo político' es una variable voluminosa:
- ¿Es el final del ciclo político de Alberto Fernández o del Frente de Todos?
- ¿Es el final del ciclo político del peronismo o sólo del FdT?
- ¿Es el final del ciclo político de Cristina Fernández de Kirchner?
- ¿Es el final del ciclo político de Mauricio Macri o sólo del FdT?
- ¿Es el final del ciclo político de los partidos de centro o también de los 'halcones'?
Luego de intentar hacer pie en su amigo Hugo Yasky, la ficticia Central de Trabajadores Argentinos (CTA), y el devaluado en sede judicial Pablo Moyano, el columnista confiesa su decepción, que arranca con Sergio Massa, cuya estrategia ya la había explicado Urgente24, sin por ello garantizar su resultado ('Sergio Massa lo sigue intentando: Acuerdo, acuerdo, acuerdo').
Verbitsky:
"(...) Massa intentó que Presidente y Vice compartieran un acto, lo cual revela una comprensión insuficiente de lo que ocurre. La idea subyacente es evitar una división, que conduciría a la derrota electoral en 2023. La división ya se produjo, pero no entre dos, sino de parte de cuatro millones de personas que en 2019 votaron por el FdT y que dos años después se retrajeron, permitiendo la primacía de la alianza cambiante. Y desde entonces ningún cambio de rumbo autoriza a imaginar un resultado distinto el año próximo. La proximidad física entre Alberto y Cristina no obraría milagros, sin una modificación drástica de la política económica y una confrontación abierta con los grandes beneficiarios del statu quo. Es saludable que organizaciones y líderes sindicales, como es el caso de Hugo Yasky, se rehusen a esperar inmóviles una catástrofe anunciada y que por el contrario se propongan luchar con todas sus fuerzas para impedirla. Pero ése no puede ser el camino que siga Cristina, sin grave riesgo de desestabilizar a un gobierno bamboleante, con consecuencias predecibles.
No obstante, Alberto se aferra a una fantasía reeleccionaria sin otro sustento que la voluntad de su núcleo íntimo, que se resiste a admitir el sacudón de los cambios en el mapa sindical y político, con el relevo en la conducción de la UOM y la victoria de La Cámpora en los únicos 11 distritos de la provincia de Buenos Aires donde no se lograron listas de unidad, la mayoría de ellos gobernados por los cambiantes.
Las encuestas que publica la trifecta mediática se ordenan según el diferencial entre opiniones positivas y negativas, cuya utilidad es relativa. Nadie lo destacó en un título, pero Cristina sigue atrayendo hoy más del 37% de las voluntades, es decir ni una menos que en 2017, mientras Macrì cierra la lista. La idea de que sin ella no se puede conserva todo el vigor que tenía cuando Alberto la formuló por primera vez. Los carteles soeces en su contra, impresos y pegados por personas próximas a la UCR y el PRO, que no fueron detectadas por la policía metropolitana sino por la bonaerense, son apenas una ratificación de esa centralidad."
El enfoque de Verbitsky carece de salida: Alberto Fernández no puede ser reelegido, el acuerdo interno en el FdT es imposible y CFK no consigue ganar un comicio. Provoca hartazgo la gente del FdT siempre hablando de ajuste y lamiendo sus heridas cuando deberían imaginar shocks productivos, que es lo único que ayudará a pagar lo que se adeuda y ofrecer empleo genuino, no el que ofrecen los extorsionadores autodenominados 'luchadores sociales'.
Verbitsky no lo menciona pero son días de gran actividade en el FdT: desde Massa, cada vez más cercano a CFK y a los líderes empresariales que generan empleo y divisas; al embajador Daniel Scioli, según confesó el consultor Raúl Timerman en C5N, quien agregó se lo habían mencionado en varias mesas de políticos; y gobernadores que ambicionan exhibir 'vuelo propio' -pero no el del Norte Grande que dice que CFK lo apoya, ya sepultado por la pobreza en su capital provincial-.
El problema de Verbitsky es que si CFK decidiera no renunciar al poder / fueros por anticipado (y es una tontería creer que se puede perder Nación pero mantener PBA, idea que ya fracasó en 2015), ella no irá por el lado de la CTA y Pablo Moyano. Por supuesto que las expectativas siguen en expansión porque el Jefe de Estado luce perdido. No obstante, compararlo con Roberto Eduardo Viola, tal como dicen algunos, no sólo es traumático sino injusto. Pero su desconexión del FdT es llamativa, y en ese caso habría que revisar lo que sucedió entre Fernando De la Rúa y la UCR.
En cualquier caso, muchos insisten en que la rueda de la fortuna está girando.
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