Con respecto a las modificaciones en las carreras de Ingeniería, el decano Alejandro M. Martínez dijo que son reconocidos en el mercado, en la industria y tienen calidad, pero que se reciben poco más del 10% de los y las que ingresan, algo que sucede también a nivel nacional. En sintonía con esto, aseguró: “Lo que buscamos con estos planes de estudios es actualizar nuestros contenidos, que los egresados puedan cumplir con los tiempos que planificamos y que se puedan graduar más ingenieros e ingenieras”.
Estamos aquí aprobando las primeras carreras de nuestra facultad y vamos a continuar con el resto Estamos aquí aprobando las primeras carreras de nuestra facultad y vamos a continuar con el resto
Por su parte, Xavier Pérez, consejero superior por el claustro estudiantil, manifestó: “Cuando iniciaba mi recorrido creía que reducir las horas de una carrera era degradar el título y era en perjuicio del estudiante, que iba a recibir una formación de menor calidad, pero no es así. Los y las estudiantes festejamos que, sin recortar contenido relevante y sin sacrificar la formación, estamos logrando reducir en 600 ó 700 horas el tiempo de cursada para graduarse de ingenieros e ingenieras. El objetivo es que las futuras generaciones de estudiantes tengan un camino más allanado para cumplir su anhelo de ser profesionales”.
El vicedecano Raúl Bertero explicó que la reforma también reduce la duración de las carreras en un año. Como el primer año de la carrera era el de mayor tasa de recursado y abandono, el nuevo plan de estudios fue reformulado contemplando diversos recursos y herramientas complementarias “para agilizar la cursada, sin resignar calidad académica”, según el comunicado de la UBA.
Habrá cursos de verano con apoyo de material virtual en asignaturas críticas para aquellos estudiantes con dificultades, y se redujeron al mínimo las correlativas para asegurar que el estudiante tenga caminos alternativos en el desarrollo de su trayectoria.
Crisis en la UBA por inscriptos
Lo cierto es que en el primer cuatrimestre de 2023 se anotaron unos 55.857 estudiantes para cursar el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es decir, hubo una caída del 11,4% con respecto a 2022, cuando los ingresantes habían sido 63.044.
Al analizar los datos por facultad, se observa que Medicina sigue siendo, por lejos, la que atrae más estudiantes: este año tuvo 16.624 ingresantes (-16,9% con respecto a 2022). Económicas, que solía ser la segunda más elegida, ahora queda en cuarto lugar con 6169 ingresantes (-18,3%), superada por Arquitectura y Urbanismo, que con 7385 ingresantes consolida su crecimiento (aumentó su matrícula en 1,6% con respecto al año pasado, y acumula un crecimiento del 21,9% con respecto a 2016).
La tercera facultad con más inscriptos en 2023 fue Psicología, con 6417 ingresantes: un 11% menos que en 2022, y lejos del pico de 8078 inscriptos registrado en 2021, durante la pandemia. En quinto lugar aparece Ingeniería, con 4484 ingresantes (-1,9% que en 2022).
Esta es otra novedad: por primera vez, Ingeniería (que ha crecido un 39,6% con respecto a 2016) supera a Derecho, que este año tuvo 4201 inscriptos: una caída del 14,5% con respecto a 2022 (y un retroceso del 22,2% en comparación con 2016).
La mayor caída en la cantidad de ingresantes se dio en la Facultad de Ciencias Sociales: los 1655 estudiantes nuevos suponen un descenso del 26,5% con respecto a 2022. La cifra profundiza la caída sostenida de los últimos años: es un 56,1% menos que en 2016, cuando habían ingresado 3768 estudiantes. El segundo mayor retroceso se da en la otra facultad humanística: Filosofía y Letras pierde un 21% de los ingresantes, con 1354 estudiantes nuevos. Desde 2016, la facultad con sede en la calle Puan perdió un 42,7% de inscriptos.
En Sociales, todas las carreras vienen perdiendo estudiantes. Las mayores caídas con respecto al año pasado se dieron en Ciencia Política (-37,9%) y en Trabajo Social (-37%). La menor caída se registró en Ciencias de la Comunicación (-16,2%). Si se observa un plazo más amplio, las dos mayores caídas desde 2016 se dieron en Sociología (-69,2%) y en Relaciones del Trabajo (-60%). En 2016, Sociales había tenido 1403 ingresantes más que Filosofía y Letras; en 2023, la diferencia fue de apenas 301 estudiantes.
Por qué cayó la inscripción en la UBA
Marcelo Rabossi, doctor en Educación, profesor e investigador de la Universidad Di Tella, afirmó en CNN Radio que “la caída en las inscripciones para estudiar la UBA es consecuencia del aumento de alumnos en el sistema cuando los ves en su totalidad”.
“Universidades de algunos distritos absorbieron esas inscripciones. Si tomás la última década, la UBA tiene un pequeño crecimiento, pero es mucho más bajo que el que tiene el resto del sistema. Hay alternativas. Eso no quiere decir que no sea preocupante”.
“Hay universidades que se han reconvertido y ofrecen programas de una manera creciente y eso captura gran parte de los alumnos. La caída al analizarla por carrera son las que han tenido crecimiento a partir de la década del 70, 80 y 90 como las de sociales”, comentó.
Hay un crecimiento en carreras novedosas por una reconversión del mercado Hay un crecimiento en carreras novedosas por una reconversión del mercado
Es decir, a la UBA tal vez le va muy bien en competencias internacionales pero por algunas carreras en particular. En cambio, tiene una lista innumerable de facultades que están muy desactualizadas, sus estudiantes no se reciben con las herramientas que necesitan para insertarse en el campo laboral y la crisis económica no acompaña para sostener tantos años de cursada para graduarse.
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