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Gerardo Werthein presentó su renuncia como canciller.
El primero en expresarse al respecto fue el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien reivindicó a Werthein como un "funcionario muy valioso", pero además lo calificó como "artifice fundamental de la relación con Trump y las negociaciones con USA".
"Es una lástima, una decisión personal de alguien que está por encima de todo", destacó Francos de Werthein, a quien le valoró su aporte a la gestión. "Aportó mucho, fue no solamente un actor central en las relaciones internacionales sino que fue clave para las reuniones del Presidente con Trump", le dijo el ministro coordinador a Clarín.
El comentario no es casual. Como Werthein, Francos está enfrentado con Santiago Caputo, al que le reprocha el poder que tiene pero sin tener que responder con su firma en decisiones del Gobierno, lo que lo deja, por ejemplo, fuera del escrutinio de la Justicia.
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Santiago Caputo con Barry Bennet en la Casa Rosada.
Al reconocer a Werthein como "fundamental" en el vínculo de Milei con Trump, que se volvió determinante en las últimas semanas por la asistencia financiera del Tesoro estadounidense, Francos le 'moja la oreja' a Caputo, que tiene llegada a la Casa Blanca pero de manera informal, a través del lobbista Barry Bennet, quien estuvo reunido con el asesor en días recientes. El vínculo entre ambos sería el empresario Leonardo Scatturice, para quien Bennet trabaja en su firma Tactic Global, que tiene contratos con la SIDE, políticamente alineada con Caputo.
De esa forma, Francos ponderó los canales institucionales que procuró Werthein con Washington en detrimento del denominado "backchannel", la diplomacia paralela encarnada por Bennet, el amigo de Caputo.
La interna sin fin.
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