El juego de Bullrich
Del lado izquierdo, curiosamente, quedó Patricia Bullrich, que ya goza de la desconfianza de la hermana presidencial, que presume que la senadora hace un juego atendiendo sus propios intereses.
Le adjudican a la exministra de Seguridad la pretensión de la candidatura violeta a la jefatura de Gobierno porteña, para lo que la caída en desgracia de Adorni -otrora virtual postulante para la sucesión del macrismo en la Ciudad de Buenos Aires- le vendría como anillo al dedo.
Otros creen, sin embargo, que también podría aspirar a la candidatura presidencial si Milei por algún motivo tuviera que declinar la búsqueda de su reelección.
Después de todo, el mismo Presidente dejó abierta esa posibilidad en la AmCham cuando dijo "si no nos acompañan, no pasa nada, podemos volver al sector privado". La inflación venía de darle un cachetazo. Quedar en el camino apareció en la mesa de arena libertaria.
Cuentan que Milei sufrió celos de Bullrich porque la senadora supuestamente fue más aplaudida que él en su presentación en el evento de la cámara que junta a las empresas estadounidenses en el país. Creen que esa furia podría tener algún correlato a través de su hermana, con alguna hostilidad hacia Bullrich.
Malestar subterráneo
Son especulaciones que circulan por los despachos de diputados y senadores de LLA. Los mensajes que se intercambian son de incertidumbre ante lo que coinciden es una "falta de conducción" en medio de la crisis política y económica.
Apuntan como reflejos superficiales de ese déficit el insólito cruce en redes entre 2 incondicionales de Milei, pero con banderines antagónicos, como el Gordo Dan (Fuerzas del Cielo) y Lilia Lemoine (cercana al campamento karinista); y la aparición de Guillermo Francos lanzándose, aparentemente por la suyas, como candidato en la provincia de Buenos Aires o, incluso, en la Capital Federal.
La continuidad de Adorni, con el desgaste que conlleva tanto para el jefe de Gabinete como para el Presidente (que lo acompañará a su informe de gestión), es otro de los puntos que impulsa el malestar subterráneo de los legisladores, además de segundas y terceras líneas del oficialismo.
La agenda pública quedó dominada por la discusión sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, relegando cualquier otra acción oficial. La imposibilidad de recobrar la iniciativa política es el principal señalamiento desde abajo hacia arriba.
Hay también enojos en sectores de los bloques porque el Gobierno benefició con adelantos de coparticipación a gobernadores ultraopositores como Ricardo Quintela (La Rioja, pago chico de los Menem) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
"Hay un estado de deliberación" en los despachos oficialistas del Congreso, aseguran. Y en ese clima se diseminan las sospechas mutuas, sin una coordinación política que oficie como contención.