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El gobernador de Córdoba apunta al 2023.
De hecho, Juan Schiaretti es uno de los políticos con mejor imagen a nivel nacional. Y ello, sumado a la experiencia que acarrea en tantos años de política, hacen que la “espalda” sea propicia.
Por otro lado, el frágil momento que atraviesa el Gobierno nacional, y la falta de propuestas robustas a nivel político hacen que Juan Schiaretti se torne aún más potable como director de una eventual nueva gestión. El descontento con la clase dirigencial que la gente manifiesta en general no lo salpica del todo, gracias a su carrera casi exclusivamente provincial.
En último lugar, Juan Schiaretti aparece como uno de los últimos de su generación de peronistas, y conecta los recuerdos de un movimiento menos radicalizado que el kirchnerismo, incluso con ideas más republicanas. Con pocos de su época en juego, parece que todavía tiene resto para hacerse cargo de un país a la deriva, con la experiencia como premisa y un capital político propio.
“Voy a defender Córdoba y trabajar para que tengamos un gobierno federal a partir de 2023”, aseguró el gobernador Juan Schiaretti en una de las pocas entrevistas radiales que ha brindado en el último tiempo. Así reivindicó su convicción.
Además de hablar de su futuro, el gobernador cordobés volvió a embestir contra el Gobierno nacional. “El pueblo no quiere al kirchnerismo y así lo expresó en las elecciones de 2015 y en 2019 (después de las PASO) cuando confió en Cambiemos", dijo, aunque aclaró que el fracaso económico de este último derivó en un regreso del kirchnerismo.
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El peronismo, dividido en Córdoba.
“Desde hace muchos años Argentina es unitaria en el manejo de los recursos y desde hace años el interior subsidia al puerto de Buenos Aires y sus alrededores y lo planteamos desde el espacio político desde hace tiempo”, dijo respecto a su idea de país. Al parecer, la idea es descentralizar la mirada de Buenos Aires, algo inocultable hace décadas para la política nacional.
Por último, se desmarcó de ambos lados de la grieta y dejó un palo fuerte al kirchnerismo. “Nosotros no tenemos nada que ver con el Kirchnerismo, ni con Cambiemos, somos uno de los pilares del partido cordobés y a mucha honra porque siempre vamos a estar cuidando a Córdoba, cuidando la impronta, de no quedarnos callados cuando se haga algo en contra de la provincia. Somos uno de los pilares del partido cordobés. Y en relación a la relación personal tengo una relación afable siempre con todos los presidentes. No se puede mezclar lo político con lo personal. Se creen que gobernar es recitar consignas pseudorevolucionarias”, concluyó.
Así, el gobernador de Córdoba se va forjando de manera cada vez más fuerte un lugar de una discusión que parece muy lejana en el tiempo, pero que en un abrir y cerrar de ojos estará ante la realidad. Y esa elección parece ser la oportunidad de un quiebre de rumbo nacional.