Teniendo en cuenta eso, la FPA ha enfrentado una dificultad común con la Policía de Córdoba: la escasez de agentes. Ello fue fruto de la ampliación del periodo formativo (pasó de uno a tres años), lo que provocó una brecha generacional que actualmente golpea la cantidad de recursos humanos disponibles.
Para combatir esa problemática circunstancial, Córdoba acudió a distintas medidas como pasantías rentadas para cadetes en formación, la creación de la Guardia Urbana provincial y otras. Entre ellas, la aceptación de personal con formación en las Fuerzas Armadas sería la más fuerte, con casi 2.000 candidatos postulados en las primeras semanas de captación.
Martín Llaryora lo pedía
Durante 2023, y ya como gobernador electo, Llaryora admitió públicamente su deseo de poder recurrir a las Fuerzas Armadas para la lucha contra el narcotráfico. Sus declaraciones llegaron en el punto más crítico de la guerra narco en Santa Fe, donde se llegó a discutir el despliegue de cuerpos militares en las calles.
No obstante, esa idea no prosperó por consejo de los especialistas, que consideraron incompatible la formación militar con la policial. Algo que Córdoba estaría dispuesta a subsanar con el mencionado curso formativo.
Como atractivo principal, el Centro Cívico le ofrece a los integrantes de las Fuerzas Armadas una mayor estabilidad jurisdiccional (dejan de migrar forzadamente), mejores condiciones salariales y una mayor posibilidad de carrera.