Cabe recordar que Córdoba es una de las provincias pilar en la producción agropecuaria, y el biocombustible se produce con insumos y desechos producidos por ese sector. Incluso muchos productores agropecuarios, son a su vez, productores de biocombustible.
Y la defensa cordobesa por ese sector industrial no es una mera casualidad, ya que el agro es el principal contribuyente de la gestión schiaretti, que siempre se caracterizó por defender a capa y espada a los productores. Al parecer, con los biocombustibles no es la excepción.
Ante las críticas cruzadas provenientes del propio PJ (aunque son espacios bien diferenciados), el Frente de Todos esbozó una suerte de reflejo ante tanta inacción, para demostrar que se está hablando del tema, aunque parece ser una estrategia para calmar los ánimos de los productores, que ya tienen varios frentes de conflicto con el Gobierno nacional. En esta ocasión, lo hizo el senador Carlos Caserio, quien acudió directamente a Alberto Fernández para hacerle saber que la problemática del biocombustible está caldeando los ánimos en Córdoba.
El reflejo del Frente de Todos llega justo después de que en Córdoba, Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio se alinearon formalmente en el reclamo. Por el momento, el plan de juego kirchnerista parece ser el de estirar lo más posible una eventual negociación, para dejar fuera de juego una prórroga de los términos actuales.
Hoy por hoy, las petroleras deben cortar sus productos con biocombustibles (12% de bioetanol en las naftas, y un 10% de biodiesel en el diésel), por lo que son los principales clientes de los productores de biocombustible. “Me reuní con el presidente @alferdez para expresarle mi preocupación por la ley de #Biocombustibles, que fue aprobada por unanimidad en el @SenadoArgentina y está demorada en Diputados”, dijo el senador en Twitter.
Según Caserío, el presidente le expresó su voluntad de seguir negociando para arribar a una normativa nueva que genere soluciones. Sin embargo, esto estaría lejos de conformar a los productores y schiarettistas, ya que consideran que dada la poca cantidad de días, la normativa se va a vencer sin una nueva que pueda comenzar de inmediato (ya que una nueva ley demandaría mucho más tiempo, naturalmente).
Esa brecha de tiempo entre un camino y otro, generaría que la industria se quede sin su principal ingreso por un periodo prolongado, lo que terminaría “fundiendo” a las empresas. La idea de Fernández es hacer partícipes de la discusión a las petroleras, algo que desde el sector del biocombustible rechazan.
Por ende, las intenciones manifiestas plantean resoluciones diferentes, y difícilmente se arribe a un acuerdo de inmediato. Teniendo en cuenta la premura temporal, será difícil que la industria del biocombustible no sufra al menos un periodo de incertidumbre.
Y bajo la gestión del Frente de Todos se gesta otra grieta más: provincias del agro, contra provincias petroleras. Mientras tanto, el Presidente no da señales de una reacción inmediata, y demuestra ser consciente de ello.