Se trató de un Ipad que fue activado y conectado a internet en el barrio Ciudad de Mis Sueños, un lugar humilde azotado por las drogas y la delincuencia. La tablet que había sido denunciada en uno de los robos, comenzó a emitir señales, por lo que los policías judiciales a cargo de la investigación pudieron rastrear su IP y dar con su localización.
Cabe aclarar que para llevar a cabo la investigación, el fiscal a cargo, Ernesto De Aragón, creó una unidad especial de policías que no responden a la Jefatura ya que es algo sabido que los ladrones tienen conexiones policiales que les han ido avisando de los movimientos investigativos, algo que les permitió generar la racha por la cual están pasando. Hasta ahí todo parecía indicar que los ladrones caerían producto de un error de principiantes, pero no fue así.
A pesar de las recomendaciones de los policías que integran el grupo de investigaciones y otros intervinientes en la causa, que sugirieron usar la pista para poder observar de manera sigilosa los movimientos en el domicilio donde se encontró el Ipad y así poder reconocer a los eventuales delincuentes, el fiscal interino que sustituyó a De Aragón por poco más de 20 días, Gustavo Dalma, dispuso realizar un allanamiento inmediato en el lugar.
La apresurada decisión terminó dándole la razón a los policías que habían sugerido una actuación más pasiva en pos de conseguir información más importante. En el allanamiento sólo se encontraron 500 mil pesos que pertenecen a la dueña del domicilio, quien quedó bajo investigación aunque asegura no saber nada.
De este modo, el atropello del fiscal Dalma provocó sin dudas que los ladrones se anoticiaran de que la policía estaba cerca y no aparecieran por el barrio situado en el sudeste de la ciudad de Córdoba. Así es que, sin pistas concretas, los polichorros le siguen ganando la pulseada a la policía.
Lo que más preocupa a la Jefatura y a la Jefa de la Policía de Córdoba, Liliana Zárate, además del ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera es que el caso revela una trama corrupta de policías que están dentro de la fuerza pero trabajan para el otro bando. Incluso se conoció otro caso de un policía ladrón en las últimas horas, que no tiene que ver con la banda, pero sí desnuda una cultura delincuente dentro del cuerpo policial.
Este último caso involucró a un oficial que fue detenido en la zona de Traslasierra, cerca de las localidades de Nono y Mina Clavero, por haberse visto involucrado en una serie de robos en la zona. El mismo fue encontrado junto a otros dos delincuentes que circulaban armados, aunque el estatus del policía no se reconoció hasta después de su detención, ya que no llevaba ningún tipo de identificación ni arma relacionada a la fuerza.