Sprit dijo adiós en 2009, cuando quedó atrapado en un banco de arena. Había recorrido 8 km y dejó de comunicarse con la Tierra en marzo de 2010. Después de más de 1.300 órdenes enviadas sin respuesta, en mayo de 2011 se dio por terminada su misión.
Opportinity continuó solo y, en 2013, realizó su descubrimiento más importante desde la identificación de las lagunas. Al acercarse a explorar el borde un gran cráter de impacto, el rover descubrió los materiales más antiguos que se han analizado hasta la fecha in situ sobre Marte: sedimentos de cerca de 4.000 millones de años, excavados por el cráter, y que contienen arcillas.
Se trata de un antes y un después sobre el estudio de Marte, ya que la arcilla se genera en entornos acuosos donde el agua no es muy ácida ni muy salada.
En 2010 Opportunity tuvo su primera dificultad, cuando su rueda delantera derecha empezó a dar problemas. Por eso, el rover se desplazaba marcha atrás. También su brazo robótico acumulaba errores, varios de sus instrumentos de análisis científico hacía tiempo que habían agotado su vida útil y había perdido su memoria a largo plazo.
Lo más difícil para los robots fueron las tormentas de arena, que sacuden Marte de manera periódica y cubren el planeta entero con pequeñas partículas que oscurecen el cielo, bloqueando la luz solar. Esta luz era la principal fuente de energía de los MER. El 10 de junio de 2018, día 5111 de Opportunity en Marte, la tormenta de polvo más duradera y activa de las últimas décadas estaba alcanzando su máxima amplitud. Ese día, el rover dejó de responder a nuestras llamadas.
Este miércoles la NASA confirmó que llegó a la conclusión de que, probablemente el robot pasó demasiado tiempo sin recibir energía solar y se enfrió tanto que ya no puede despertar. Quedará para siempre varado en el lecho seco de un antiguo arroyo, su último lugar de exploración antes de congelarse.
Sin embargo, Marte no se queda solo. Hay nuevos rovers, como Curiosity, que trabaja en el cráter Gale desde 2012. Además, hay dos que están esperando para partir, Mars2020 de la NASA y ExoMars de la ESA.
Hace unos pocos meses, Steve Squyres, el Investigador Principal de los MER, dijo: “Si Opportunity se recupera, será un milagro; si muere, será una digna muerte. No habrá muerto por un fallo de misión o por un mal diseño: solo Marte pudo acabar con él”.