A continuación, repasó los números que respaldan su parecer:
Guillermo Oliveto, de la consultora W, los enumeró:
> Las ventas de autos 0 Km cayeron 38%, respecto de igual mes del año pasado.
> Las ventas de camiones bajaron 48%.
> Las ventas de motos 45%.
> Las ventas de inmuebles 41%.
> Los insumos para la construcción, 17,3%.
> La venta de indumentaria retrocedió 8%.
> La de electrodomésticos, 12%.
> Y las ventas en supermecados 3,3%, según la consultora Scentia, aunque Kantar WorldPannel registró una caida del consumo masivo del 6%.
En septiembre, el último dato oficial, el Indec había medido una caida en términos reales de las ventas en supermercados del 7,9%, mientras que en "autoservicios mayoristas" el bajón fue todavía mayor: 15,4% en términos reales.
Todos esos indicadores se comparan con octubre del año pasado, justamente el mes de las elecciones legislativas, en el que el consumo había tenido un mini-verano, impulsado por el dólar atrasado y el boom de créditos. En ese mes, para tener una idea, la inflación anual marcaba alrededor del 23%, mientras que el mes pasado registró 45,9%. En esa comparación interanual la caida continuará durante noviembre y diciembre, y se extenderá, por lo menos, al primer trimestre del año próximo, ya que el primer trimesre de 2018 registró un crecimiento superior al 3%.
Así las cosas, una vez más Liliana Franco es duramente cuestionada, tal como le ocurrió cuando confirmó que "la corrida cambiaria terminó" hace algunos meses, mientras la tasa de interés intenta contener la cotización del dólar con un porcentaje extraterrestre.