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Fernández Meijide le pide a Gómez Centurión que lea 'Nunca más', pero él prefiere a Cicerón

Luego de un lunes 30 de enero agitado por las declaraciones del Director de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, respecto de la última dictadura militar, desde el gobierno nacional le pidieron que se disculpe con aquellos que pudieron sentirse ofendidos. Sin embargo, vía Facebook arremetió contra quienes pidieron su renuncia, y disparó: "Mis opiniones son sinceras y fundadas, basadas en mis vivencias de una época violenta, cruel y muy manipulada políticamente (...) 'A la verdad la mata la mentira tanto como el ocultamiento', Cicerón". En tanto, Rosa Graciela Castagnola de Fernández Meijide, integrante de la CONADEP, definió: "Me parece escandaloso que un funcionario ignore el Juicio a las Juntas".

Tal como informó Urgente24 durante la tarde del pasado lunes 30 de enero, Juan José Gómez Centurión salió a disculparse públicamente ante los medios de una manera muy formal y "diplomática". En dicho comunicado, se mostró arrepentido por cualquier tipo de ofensa que pudiera haber generado y dejó en claro que su pensamiento no representa el de un gobierno en general.

Si embargo, vía Facebook se tomó unos minutos para disparar contra quienes pidieron su renuncia y realizaron interpretaciones con buenas o malas intenciones sobre sus declaraciones en el '#DeboDecir', conducido por Luis Novaresio (América TV): "He pedido disculpas si pude haber ofendido a alguien con mis ideas o las interpretaciones de ellas hechas con buenas o malas intenciones. Mis opiniones son sinceras y fundadas, basadas en mis vivencias de una época violenta, cruel y muy manipulada políticamente. Cualquiera puede discentir y opinar libremente lo contrario".

Descartada la renuncia -algo que la propia vicepresidente Gabriela Michetti se encargó de aclarar-, Gómez Centurión volvió a la carga contra el relato K y los 30.000 desaparecidos: "También creo que lo único que cierra el dolor de semejante tragedia es la verdad, sin tapujos, sin eslogan, sin recortes y sin manoseo... Nos debemos un futuro de paz los argentinos.
'A la verdad la mata la mentira tanto como el ocultamiento', Cicerón".

Sucede que resulta escandaloso plantear si hubo o no un plan sistemático cuando la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) se encargó de investigarlo y el resultado de toda esa investigación fue entregado un jueves 20 de septiembre de 1984 al presidente Alfonsín, luego de un discurso de Ernesto Sabato.

El voluminoso informe final, de varias carpetas, registraba la existencia de 8.961 desaparecidos y de 380 centros clandestinos de detención. La detallada descripción realizada permitió probar la existencia de un plan sistemático perpetrado desde el gobierno mismo, siendo efectivamente clave para el Juicio a las Juntas. Este informe final fue publicado en forma de libro bajo el nombre de Nunca más. Ese título fue elegido a partir de la propuesta de Marshall Meyer porque era el lema utilizado originalmente por los sobrevivientes del Gueto de Varsovia para repudiar las atrocidades nazis:

"Nuestra Comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces institucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo, para alcanzar la tenebrosa de categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimiento y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.
(...)
Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado la enseñanza de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores", discurso de Ernesto Sabato el 20 de septiembre de 1984.

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