Si Lavagna visitó 6 veces a Macri, ¿de qué hablaron?
por EDGAR MAINHARD

por EDGAR MAINHARD
Roberto García, conductor del programa La Mirada (Canal 26), afirma que Sergio Massa explicó, para no parecer desinformado, que Roberto Lavagna fue recibido en 6 ocasiones durante 2016 por el presidente Mauricio Macri, o por su jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña.
Otro periodista, Marcelo Bonelli, interlocutor de García en la noche del lunes 21/11, dijo que sabía que Lavagna había sido convocado por Macri aunque sólo tenía constancia de "un par de veces, no 6. Y hace algún tiempo, no ahora".
Urgente24 conoció, y así lo informó en su momento, que Lavagna integró el grupo de economistas radicales que pasó por la Quinta de Olivos en días cuando Massa asistía a la Convención Demócrata en USA, y quizá por la distancia el líder del Frente Renovador no tenía conocimiento de los pasos recientes del ex ministro de Economía y colaborador suyo, aunque sí sabía de anteriores visitas de Lavagna a la residencia presidencial.
A Urgente24 le impactó de aquella visita grupal a Macri el economista de origen radical que le dijo al Presidente, cuando éste se preguntaba cómo atraer inversiones extranjeras directas: "O bajás los impuestos o devaluás, no hay otra forma".
El Presidente respondió, dicen, que no podía bajar los impuestos porque tenía acuerdos de coparticipación con los gobernadores a quien no podía reducir las transferencias nominales, y de devaluar ni hablar: hay elecciones en 2017, y ajustar la paridad cambiaria genera una reducción del salario real.
O sea que la inquietud de economistas de alguno de los partidos de Cambiemos acerca de la relación dólar/peso, que pareciera sorprender hoy a la Administración Macri, fue del conocimiento del Presidente bastante antes. Carece de sentido preguntarse, entonces, por qué motivo la Unión Cívica Radical, que integra la alianza Cambiemos, manifiesta tan escasa o nula empatía con la política económica vigente.
Hay mecanismos para apuntalar el tipo de cambio sin devaluar en forma directa. Por ejemplo, devolviendo o cargas patronales u otros tributos a las empresas que ejecuten inversiones directas. O bien reduciendo gravámenes a las pequeñas y medianas empresas que participan del comercio exterior argentino, tal como lo propuso la diputada nacional Elisa Carrió, de Coalición Cívica/ARI. Etc. etc. etc.
En cualquier caso, y tal como lo reseñó el periodista García, cuando la Administración Macri reconoce que habló con Lavagna sobre paridad cambiaria, ¿qué opinarán Prat-Gay y Sturzenegger?
El Presidente ha escuchado ideas alternativas inclusive antes del 3er. fracaso consecutivo de las previsiones para la economía.
Tal como lo recordó Bonelli,
> falló "la lluvia de dólares" que caería luego de la inmediata salida del default de pagos de la deuda pública externa;
> luego fracasó la promesa de que el 2do. semestre sería el tiempo propicio para verificar el inicio de la bonanza; y
> más tarde no se concretó el pronóstico de los "brotes verdes" para el 4to. trimestre 2016.
Ahora, la expectativa fue transferida al tramo final del 1er. trimestre 2017. Y es la última posibilidad para que ocurra algún 'derrame' antes de las elecciones de medio término.
Abundan los economistas que creen ahora que en 2017 la economía sólo ganará lo que pierde en 2016, y que no será crecimiento sino un 'rebote' de recorrido breve.
Esta previsión ha incrementado la incertidumbre política porque son preocupantes algunas de las especulaciones acerca de cuál sería el impacto político-electoral de una economía de muy escasa recuperación.
La Administración Macri expresó, vía Marcos Peña a radio Mitre: "Lavagna me lo dijo, se lo dijo al Presidente, él cree que hay que devaluar más fuerte y cree que el tipo de cambio está apreciado. Lo insinúa y no lo termina de decir con todas las letras en público. Pero lo que no cierra en su modelo es cómo seguir devaluando sin depreciar el salario real".
Esto no es cierto: reduciendo impuestos puede mejorarse el salario real. Es más: la Administración Macri prometió una reforma tributaria que luego intentó ignorar, y los papeles que envía al Congreso el martes 22/11 sólo son consecuencia de los que presentó el Frente Renovador el lunes 21/11.
En verdad, ni la Administración Macri ni nadie puede mantener el salario real devaluando con la misma estructura impositiva. La carga impositiva define la política de ingresos de un Gobierno tanto como el valor real del tipo de cambio .
Es más: la Administración Macri, sin devaluar, podría mermar el salario real de la clase media y media-alta al incrementar la alícuota del Impuesto a las Ganancias. De acuerdo al diario La Nación, el proyecto gubernamental contempla un incremento del 35% actual hasta el 40% o 45% de las alícuotas máximas.
Tal como explicó Bonelli, el problema central de la Administración Macri es que la política monetaria es incompatible con la política fiscal. Podría agregarse que la estrategia de gasto es incompatible con la actividad económica que necesita el modelo político.
Si la economía precisa más inversión para creación de empleo, nunca sucederá con la actual presión impositiva, que fue el motivo verdadero del agotamiento de la propuesta de Cristina Fernández de Kirchner, quien creyó que todo lo resolvía estimulando la demanda agregada... y seguía insistiendo porque ya había perdido los comicios 2013 y estaba de salida. La inversión depende de otras variables, y sorprende que Macri lo ignore porque él fue empresario.
Pero una estructura impositiva diferente precisa de menor gasto público, y Macri ha tomado la decisión de no ejecutar ningún ajuste del gasto, motivo por el cual trepó el déficit fiscal, junto al endeudamiento para financiarlo, gatillando la política del Banco Central de onerosa astringencia monetaria vía tasas de interés para controlar la expansión monetaria emergente. En este contexto, prometer 'brotes verdes' supone incendiar al Presidente porque es imposible.
Cabe preguntarse quién podría ser tan ingenuo que desconozca que el eje del consejo que Lavagna aportará, en casi cualquier circunstancia, pasará por el ajuste del tipo de cambio: es la resultante de conocer los intereses que siempre ha representado y de su propio desempeño como ministro en días de Eduardo Duhalde (luego del mega ajuste de Jorge Remes Lenicov apoyado por sectores de la industria manufacturera) y de Néstor Kirchner.
Es evidente que hay algo que no se está 'exteriorizando' -por utilizar un léxico propio de la coyuntura-, y tiene que ver con la ¿desconfianza? ¿confusión? ¿desilusión? de Macri con el rumbo de la economía, que le está consumiendo el capital político. Más allá de lo que él manifieste en público, el hecho de que María Eugenia Vidal y Sergio Massa lo superen en popularidad, es un dato áspero tanto para el Presidente como para su jefe de Gabinete de Ministros que anhela acompañarlo en el binomio si hubiese reelección.
Cuando el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, afirma en público que desconoce si tiene futuro la alianza Cambiemos tal como se la conoce hoy día, en parte está expresando las dudas que a la política le provoca el fracaso económico 2016.