Si en el gobierno hubieran visto la tapa de Página/12, tal vez replantearía este rapto de generosidad monetaria que significa la indiscriminada inyección de M1 (como gustaría llamar a los billetes el titular del BCRA, Federico Sturzenegger) a estatales, beneficiarios de planes sociales y empleados privados. Según refresca el periódico “progre”, ya desde abril los monjes de las finanzas públicas le venían soplando al oído a su jefe que la fábrica de moneda estaba conectada a las dichosas Lebacs (Letras del BCRA) heredadas de Alejandro Vanoli y predecesores, pero multiplicadas por la nueva conducción, aunque con cara de asco, y la tubería desembocaba en la rentabilidad de los banqueros, que Página/12 estima en 57.000 millones, 44% más que el año pasado. Esa hipotética ganancia no se derrama en el consumo, ni en la inversión, ni en el blanqueo sobre cuyo resultado parcial en el cierre de hoy los especialistas dividen sus estimaciones: US$ 7.000 millones para Ámbito Financiero y 8.000 millones según El Cronista Comercial, sin que siquiera queden al alcance de la receta de gravar la renta financiera que aparece en todas las propuestas redistributivas.
Si se quisiera adaptar un entretenimiento tipo el Pasapalabras de Iván de Pineda que emite Canal 13 a un Pasanúmeros, la diferencia de cálculos sobre el blanqueo podría cubrirse con las costillas que a ojo de buen cubero le cuenta Clarín a uno de los presos “heredados” de nombre bíblico, Lázaro. La otra es Milagro.
De todos modos, Ámbito recuerda que hay repechaje, porque el gobierno se concentrará en rastrear los bienes no declarados.
La Nación rescata en la grilla de títulos una renovada y más apocalíptica profecía del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner y guía sino espiritual por su veteranía, materialista, del Frente Renovador, Roberto Lavagna: “Este modelo de ajuste y deuda termina en un colapso”. Dado el paralelo que había trazado con el de la dictadura militar, capitaneado por uno de los nominados como “patrón del mal” entre los economistas, José Alfredo Martínez de Hoz, y aceptando imaginar por un momento que los consumidores asuman el rol de los desaparecidos de entonces, sería de esperar que no nos estrellemos en otra guerra como la de Malvinas. Una mente creativa como la de Javier González Fraga dibuja un túnel como el del tren fantasma, en el que se iluminan, en una de las curvas que representa al 2018, los populistas. Un carrito al que los inversores, espantados, no quieren subir ni locos, temor que el proyecto de emergencia social que los K pasaron victorioso por el Senado y ahora se tratará, aunque con pocas chances en Diputados, atiza en esa alucinante fogata de cuyas cenizas se supone que emergería un millón de empleos.
Al ritmo de Gilda
En el retiro espiritual que armó para su equipo de gobierno a fin de que los hasta hace poco Ceos no extrañen los rituales empresariales, Mauricio Macri debería hacer montar un tótem y bailarle alrededor, aunque fuese con música de Gilda, a ver si provoca la esperada lluvia de dólares con la que contaba y se retira la de agua que inunda la llamada zona núcleo, restándole divisas y trabajo a los productores que su gestión había logrado conmover.
Si la brujería no le surte efecto, no tendrá más remedio que dejar de concebir la economía como un derrame y buscar alguien menos discursivo que su delfín Marcos Peña pero que se especialice en sintonía fina. Si se acordara de su propia exitosa época de presidente de Boca Juniors, debería convencer a su ego que, mal que le pese, necesita encontrar un Carlos Bianchi que le haga sumar estrellas al escudo de una institución que, parangonándola con la de aquellos tiempos en palabras del inefable “Bambino” Veira, viene de ser un cabaret.
La edición de este lunes 21/11 de BAE Negocios, contra lo que podría imaginarse al provenir de un grupo empresario de pasado kirchnerista, le aporta al gobierno una especie de pronóstico extendido del tiempo como el que ocupa cada vez mayor espacio en los noticieros de la televisión: que después del verano viene la mejora, ”recién” pero viene. La acotación que acompaña señala problemas de gestión para ejecutar las partidas presupuestarias. Entre revisar todas las obras contratadas durante los anteriores gobiernos de Nación, provincias y municipios, sospechadas de constituir un sistema de coimas, y el temor de los nuevos funcionarios de poner el gancho que normalice las tareas, tampoco la inversión pública arranca.
El Cronista Comercial da por perdido el 3er. trimestre y entreabre una puertita de esperanza que casi se le cae de la tapa: que “recién” a fines de 2017 Brasil tendrá un repunte que impactará en Argentina. La UIA no tiene paciencia para esperar tanto y, según el remozado matutino especializado, se apresta a ir a reclamarle también al gobierno, no se sabe si integrándose a la próxima marcha conjunta que organicen las cúpulas de sindicalistas y organizaciones sociales.
A los seguidores de Clarín y a los que no lo son pero atisben la portada de este lunes se les hará agua la boca cuando vean al foto de una pizza de 5 cuadras, aunque haya sido horneada con fines solidarios, lo cual demuestra una vez más que las buenas acciones también pueden ser gratas.