Temor a la libertad de prensa con Trump en la Casa Blanca
por JIM RUTENBERG

por JIM RUTENBERG
NUEVA YORK (The New York Times). Eran mediados de Junio, y las relaciones entre Donald J. Trump y los medios de noticias habían tomado otro giro desastroso. Él ya había prometido cambiar las leyes contra la difamación para hacer más fácil demandar a los periodistas, y sus insultos personales se habían vuelto más viciosos. Un reportero era un “puerco” y otro era “de tercera”.
Pero disgustarle podría tener un coste sumamente personal, que la comentarista de Fox News Channel, Megyn Kelly, vivamente recuerda en su nuevo libro, “Settle for More.”
La señora Kelly, quien se convirtió en la némesis principal de televisión del señor Trump durante la campaña primaria (las internas del Partido Republicano), escribe sobre cómo el candidato, infeliz con un comentario que ella hizo en julio de 2015, la amenazó con desatar “mi hermosa cuenta de Twitter en tu contra”.
Después de soportar su durísimo interrogatorio en el 1er. debate primario, Trump cumplió con su promesa acerca de su cuenta en Twitter, lo que a su vez condujo a amenazas de muerte en contra de Kelly, quien escribió: “Tendré que gastar muchos días de los siguientes meses acompañada de personal de seguridad”. No ayudó, escribió ella, que el consejero especial del señor Trump, Michael Cohen, recirculara un tuit de los seguidores de Trump que decía “nosotros podemos degollarla”.
Eso fue seguido por lo que ella consideró otra amenaza, esta vez del director de campaña del señor Trump en ese momento, Corey Lewandowski. Ya que el Sr. Lewandowski, sin éxito, intentó convencer a un ejecutivo senior de Fox News para quitar a la Sra. Kelly del siguiente debate organizado por el canal, según cuenta ella, él dijo que odiaría verla pasar por “unos días muy difíciles” otra vez. Fox News describió la conversación a principios de este año.
El señor Lewandowski había sido la viva encarnación del agresivo acercamiento del señor Trump a la prensa. Él fue, después, arrestado por cargos de maltrato a la ex reportera de Bereibart, Michelle Fields. Los fiscales en Florida, al final, retiraron los cargos.
Después de un período pago en la CNN, el Sr. Lewandowski volvió bajo el ala de Trump la semana pasada y podría terminar en la Administración o en la oficina central del Partido Republicano.
Otro miembro del equipo de transición del señor Trump es el inversor de Silicon Valley, Peter Thiel, quien abrió un nuevo camino este año al financiar la demanda "Hulk Hogan contra Gawker" (Gawker Media fue un blog fundado por Nick Denton y Elizabeth Spiers), que resultó en la bancarrota (de Gawker) y su venta a Univisión.
Aunque técnicamente ese fue un caso de invasión a la privacidad, fue un modelo de lo que el señor Trump quiere provocar al reformar las leyes en contra de la difamación.
La mayoría de los abogados de la 1ra. Enmienda de la Constitución acuerdan que un cambio fundamental de las leyes en contra de la difamación requeriría una revisión del fallo del Tribunal Supremo New York vs. Sullivan. Y mientras que esto parece una remota posibilidad, Laura R. Handman, una abogada de la 1ra. Enmienda, dijo en una entrevista que el señor Trump podría encontrar formas de “darle la vuelta” al fallo.
Los abogados de la 1ra. Enmienda están más preocupados por las investigaciones sobre fugas de información, y también los pedidos de Actas de Libertad de Información (Derecho a la Información), que deberían proveer la mejor forma de exponer los secretos gubernamentales.
No busque muy lejos: el potencial fiscal general Rudolph W. Giuliani, quien como alcalde de Nueva York era tan alérgico a solicitudes de archivos (invocados por el Derecho a la Información) que las agencias de noticias y los otros medios con regularidad tuvieron que demandarle en sede judicial la información básica.
Los éxitos en los tribunales fueron insignificantes dado que los procedimientos burocráticos mantuvieron la información fuera de la vista del público por tanto tiempo que “él realmente ganó” (aunque hubiese perdido) dijo George Freeman, quien era del área Legal del The New York Times para entonces y ahora es el director ejecutivo del Media Law Resource Center.
Ya lo he dicho antes: la solución será lo que siempre ha sido, un buen y duro reportaje.
Para todas las discusiones acerca de cómo han perdido algunas de los tramos principales de la carrera, hay que recordar que los medios de noticias produjeron cantidad de investigaciones de alto vuelo periodístico:
* un vistazo a la declaración jurada que el señor Trump no compartía;
* investigación de como él y la señora Clinton dirigían sus fundaciones;
* investigaron los acuerdos de la empresa familiar; y
* denunció sin rodeos falsedades, la mayoría de las cuales provinieron del Sr. Trump.
La lección incorrecta para tomar es que los reporteros deberían dejar de relatar la verdad, dondequiera que conduzca.
Eso es más importante que nunca, dado que el Señor Trump y sus aliados han demostrado estar en la promoción de teorías conspirativas que pueden propagarse más rápido que nunca a través de las redes sociales.
Pero si hay algo que aprendimos este año es que el señor Trump hiso una campaña a través de sorpresas y bien puede gobernar a través de estas.
Ahora, ¿dónde está mi cinturón de seguridad?