En la conversación apareció el problema de las reservas aparentemente exhaustas del Banco Central, y Fábrega habría intentado interesarlos en un bono patriótico, cuyos alcances aún son imprecisos.
También se habló de las tasas de interés aplicada a tarjetas de crédito: Fábrega mencionó el interés de Cristina Fernández de Kirchner de que se vuelvan a ofrecer ventas en cuotas sin interés, como mecanismo de rescatar la deprimida demanda interna.
Los bancos le dijeron a Fábrega que, en este caso, alguien debería pagar el diferencial de tasa de interés ya que los bancos no se encuentran en condiciones de afrontar ese pago, aún cuando conocen que en la Casa Rosada se dice que ganaron mucho dinero con los títulos públicos y, entonces, bien podrían auxiliar al Estado Nacional ahora que se les reclama una asistencia en la emergencia de la estanflación.
Quedaron en seguir conversando.
Antecedentes del Bono Patriótico multiproposito
Lo que muchos se preguntan es si el Bono será obligatorio o voluntario para los bancos. Y si sólo alcanzará a los bancos... "
La presidenta prepara el discurso para decir que este es un problema de todos, por ende lo pagamos entre todos",
había opinado meses atrás el economista Salvador Di Stéfano, cuando se empezó a rumorear la posibilidad de implementar el bono.
Los tuits de que por estas horas advierten sobre esta iniciativa:
Cabe destacar que esta idea está inspirada en los Bonos Patrióticos lanzados por el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, en dos oportunidades: en 1995, en medio de la crisis del Tequila, y de manera agónica en 2001, cuando intentaba evitar el default y la caída de la convertibilidad.
El mes pasado, Carlos Rovira propuso la emisión de un Bono Patriótico para superar el conflicto con los holdouts. Estimó que “la creación de un bono con capital patriótico sería una de las vías más rápidas y efectivas, y no solamente esperar que haga todo el Gobierno”.
Rovira se pronunció a favor de un "bono patriótico" saludando la intervención del "capital nacional patriótico, ya que no se tiene que esperar todo del gobierno. Está bien que así sea, porque la deuda la pagamos todos, el capital también".
En ese momento se hablaba de un bono patriótico, es decir de una participación de los bancos privados que destrabaría el problema. Y había dos posibilidades: que las entidades sólo depositaran una suma de US$250 millones en garantía para un cronograma de pagos que el Gobierno iniciaría en enero; o bien que se hiciera una oferta para comprar la totalidad de la deuda que estos fondos tienen en su poder.
La solución ideada por el titular de la Asociación de Bancos de Capital Argentino (Adeba), Jorge Brito, funcionaría de la siguiente manera: los bancos juntarían un bono patriótico de entre US$ 200 y US$250 millones, dinero con el que comprarían los títulos en default en manos de los holdouts a valor de sentencia, es decir, cerca de un octavo de los US$1.600 millones en juego. El dinero lo recuperarían en enero cuando, libre de la RUFO, el Gobierno cancele el pago. La ganancia para los participantes, aseguran, estaría en la disparada del valor de los patrimonios de las entidades que resultaría de un final negociado.
La iniciativa de los banqueros finalmente no prosperó, entonces, y se habló de la impericia de Axel Kicillof. Pero las negociaciones continúan.