Esa transición, con un peso histórico muy significativo, aseguraría la continuidad de casi 2.000 puestos de trabajo en el estado de Baja Sajonia. Algo que sería valorado por los gobiernos regionales ante la retirada inevitable de la industria automotriz de varias instalaciones.
Desde 2025, la planta señalada se dedica a la fabricación de un único modelo: el T-Roc. Tras el fin de la producción de Porsche en 2025, las instalaciones quedaron ociosas al igual que sucede en otras fábricas de Volkswagen alrededor del mundo.
De esa manera, los operarios de la planta de Osnabrück pasarán a aportar armamento para la empresa israelí, que a su vez se dedica a proveer material a la Cúpula de Hierro que protege a la nación judía de los ataques con misiles balísticos.
Volkswagen y sus fábricas, en jaque.
La presión de China
Para Volkswagen, el desafío es poder ganar algo de agilidad industrial para siquiera acercarse a la velocidad que China propone a la industria automotriz. Con fábricas produciendo millones de unidades anuales y un foco cada vez más orientado a la exportación, las automotrices chinas mantienen fábricas funcionando permanentemente, a un ritmo que no se justifica por las “lentas” carteras de oferta de las marcas occidentales.
Al respecto, China planteó un cambio fundamental. Se trata de la duración de los proyectos, que se acortó radicalmente con la planificación de cientos de lanzamientos nuevos anualmente.
Eso, sumado a la velocidad de la electrificación y un desplome de la demanda interna en China, puso a Volkswagen contra las cuerdas.
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