No obstante, Stellantis aprovechó la ocasión de las 1.5 millones de unidades en Ferreyra para, al menos en Córdoba, llevar tranquilidad.
Con 1.500.000 vehículos producidos, Stellantis reafirma su compromiso con Argentina y con Córdoba, proyectando una nueva etapa de crecimiento sustentada en la innovación, la eficiencia industrial y una fuerte vocación exportadora, afirmaron. Con 1.500.000 vehículos producidos, Stellantis reafirma su compromiso con Argentina y con Córdoba, proyectando una nueva etapa de crecimiento sustentada en la innovación, la eficiencia industrial y una fuerte vocación exportadora, afirmaron.
Sin embargo, el mensaje no ahondó sobre la situación de la planta de Stellantis en El Palomar, donde se fabrican los modelos Peugeot 208 y 2008. Sin nuevos proyectos inmediatos a la vista, el destino de las instalaciones bonaerenses quedaría supeditado a una mejora de la demanda o bien la llegada de inversores que den continuidad con nuevos proyectos.
Contexto adverso
El caso de Stellantis está inscripto en un marco nacional, regional e internacional de convulsión automotriz. En ese sentido, la disrupción del coche eléctrico y la evidente ventaja productiva de China pusieron en jaque la hegemonía de fabricantes tradicionales y marcas establecidas a lo largo de un siglo.
A nivel local, el cambio abrupto en el régimen de importación y el desembarco de decenas de marcas invirtió la lógica de mercado, proliferando la demanda de importados y aminorando la participación de coches de fabricación nacional, que hasta hace algunos años dominaban en un circuito de oferta restringida.
Con más capacidad de elección, la demanda se mantuvo estable pero no así la oferta, que creció considerablemente empujando a una competencia sin precedentes en el pasado reciente en Argentina. Algo que obligó a las automotrices a ejecutar frenos productivos y readecuar sus mapas de beneficios y, en consecuencia, ajustar sus planes a futuro.
Tan solo en 2026, la caída de la productividad acumulada según la Asociación de Fabricantes Automotores (ADEFA) superaría el 16%. En distintos meses, la contracción productiva alcanzó el 30% intermensual.
Además del contexto externo y las tendencias de consumo, la crisis automotriz llegó en un punto temporal en el que varias empresas se volcaron a discontinuar proyectos que ya acumulaban varias décadas. Muchas de esas decisiones no tuvieron reemplazo productivo, mientras que otras se volcaron por las pick ups, la “especialidad” automotriz de Argentina frente al mundo.
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