En ese sentido, el CEO de Volkswagen Oliver Blume indicó que la compañía debe generar cambios profundos rápidamente para poder garantizar la continuidad de la actividad ante un mercado profundamente dinámico. El plan central estaría enfocado en las operaciones en Europa, como Porsche, aunque también habría recortes en otras regiones con el fin de colaborar en la mejora del rendimiento financiero de la empresa, que en el último semestre registró una reducción en los márgenes de ganancia.
Como parte de la solución, Volkswagen estaría explorando posibilidades para sus fábricas con capacidad ociosa más alta. Entre ellas se destaca la oportunidad de reconvertir los parques industriales más grandes en fábricas “híbridas”, donde se desarrollen otros rubros como la industria de defensa, en creciente demanda por el alza de las tensiones bélicas a nivel global.
Ajuste global en Volkswagen.
China desembarca en Europa
Dentro de las preocupaciones centrales destacadas por Blume se encuentra el desembarco fabril de China en Europa. En ese sentido, compañías como BYD y Geely anunciaron en las últimas semanas la “ocupación” de fábricas europeas en países como España y Hungría para la producción de sus vehículos dentro del bloque y así poder evitar las barreras arancelarias.
De momento, Volkswagen no exploraría la adaptación que otras automotrices ya encararon con marcas chinas, generando sociedades directas para la utilización de las fábricas europeas en proyectos de diseño chino. Algo que ya sucede con Ford y Stellantis, entre otras compañías.
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