La medida impactará de lleno en la planta de Ferreyra en Córdoba, como consecuencia a la caída en las ventas. Todo ello empujado por un fuerte pinchazo al bolsillo de la clase media ante el incontenible cuadro inflacionario.
Para la marca italiana, dueña del Fiat Cronos que marca tendencia hace más de dos años siendo el auto más vendido, la decisión no fue fácil. De 96 mil autos producidos en 2023, ahora deberá conformarse con fabricar 83 mil, de los cuales más de la mitad son destinados al mercado brasileño.
Ese dato revela que el parque automotor argentino está en uno de sus peores puntos de la historia, siendo que en años récord se llegó a soñar con un millón de vehículos anuales.
De cualquier manera, Fiat intentará contener a la mayor parte de su planta de empleados. La reducción de las ventas en un 33% pudo haber generado una reacción aún peor.
El resto, incluso peor
El panorama que se le presentó a Fiat también fue percibido por Nissan y Renault. Las dos empresas también están apostadas en Córdoba y ya dispusieron una fuerte reducción productiva para el 2024, generando suspensiones, cerrando turnos e incluso ofreciendo planes de retiros voluntarios.
La misma suerte corrieron Volkswagen, General Motors y otras compañías del rubro, como Iveco. Así, la contracción sería generalizada y estaría apalancada en factores externos a las empresas en la mayoría de los casos.
Según señalan desde el sector, el endeudamiento con las casas matrices que fue propiciado por el Gobierno de Alberto Fernández no hizo más que empeorar el panorama actual. Ahora, las sedes centrales reclaman los dólares prestados que fueron girados para sostener la producción en 2023.